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lunes, 16 de septiembre de 2013

Bienvenidos al nuevo curso

Hola a todos:

Una vez más nos encontramos, listos para la nueva etapa de este apasionante viaje de descubrimiento del mundo, en nuestra particular posada, en nuestro espacio, en Por caminos y ciudades. Este nuevo "curso" trae consigo múltiples novedades, entre las que se encuentran nuevos concursos y club de lectura.

Asimismo, hemos trabajado para ofrecer nuevo y mejor contenido; aunque los cambios continúan y se irán viendo a lo largo del trimestre (sí, para nuestras tradicionales vacaciones de Navidad).

Supongo que quienes seguisteis el concurso de fotografía estaréis ansiosos por saber cuál ha sido el resultado. Pues bien, debo anunciar que la participación fue muy baja, lo que nos ha llevado a plantear mejoras significativas también en cuanto a concursos se refiere. Y tan seguros estamos en Por caminos y ciudades de que los nuevos concursos causarán furor, que estamos planeando uno para esta Navidad y otro para el verano próximo, y cuyas bases aparecerán en otra entrada. No obstante, volviendo al concurso que terminó ayer mismo, pese a la baja participación, se pubvlicarán las imágenes recibidas y se otorgarán los premios previstos y anunciados una vez realizada la correspondiente votación.

Tengo que anunciar también la creación de nuevos vídeos para la serie Cuentos del mundo, que serán publicados en Youtube a través de Globoviajero. Esta vez, España y países de Centroamérica y Suramérica se llevarán la palma en cuanto al número de leyendas recopiladas.
Lo que no cambiará será nuestra intención de seguir recopilando documentales sobre naturaleza y viajes, por lo que las series ya empezadas seguirán adelante y se crearán otras nuevas relacionadas, esta vez sí, con los viajes.

Con vuestra ayuda, este espacio crecerá este año más que nunca, y juntos podremos desvelar los más bellos misterios que encierra nuestr mundo.

Un saludo,
Francisco Cano Carmona.

lunes, 6 de mayo de 2013

Erasmus en Roma: Viaje a Génova (I)




Avanzamos en el viaje por tierras ítalas. Nos dirigimos cada vez más al norte de la bota de Europa. De Florencia, capital renacentista, pasamos a Génova, en otro tiempo centro marítimo y económico del Mediterráneo, madre de la banca, cuna de descubridores, enemiga y fundadora de imperios.
La ciudad se levanta sobre la montaña, asomada al mar que le da la vida. Sus callejuelas conservan aún ese aroma fuerte a salitre, y su puerto es todavía centro y eje de un universo de mar e historia.

Tres días después de mi paso por Florencia y tras una escala en Pisa, la ciudad de Cristóbal Colón se abría ante los ojos de este humilde viajero.

Génova, ciudad marinera

La historia de Génova comienza en la Prehistoria. Se han encontrado restos de la antigua ciudad de la Edad del Bronce en Piazza Brignole. Destruida por los cartagineses y reconstruida por los romanos, la ciudad vio inmediatamente en el mar la oportunidad de convertirse en la potencia que llegó a ser.

La expansión de la ciudad fue vital para la expulsión de los sarracenos de Europa -lo que contribuyó en buena medida a la recuperación del continente para el Cristianismo-, cuando, aliada con Pisa y enemiga de la ciudad después, arrebató el control de Cerdeña y Córcega a los musulmanes de ambas islas. Como Roma tras la conquista de Sicilia a los cartagineses, la capital Ligur comenzaba en las islas de los mares Ligur y Tirreno su particular singladura.
Dicho recorrido pasaría por las Cruzadas en la Edad Media y por crueles batallas contra Venecia y Pisa por el dominio del Mediterráneo, de las que saldría victoriosa y fortalecido su poder en la célebre Batalla de Meloria.

Con la toma de la ciudad por las tropas españolas del rey Carlos I en 1522 y con la nueva constitución redactada en 1528 por Andrea Doria, que la convertía en un estado satélite de España, el poderío naval y comercial de la ciudad empezó a disiparse en la niebla que la historia reserva a quienes todo lo tuvieron y todo lo perdieron. No obstante, Génova supo mantener el puesto entre las primeras ciudades del Imperio español, y aunque progresivamente perdía posesiones y peso político, gracias a la genialidad de sus ciudadanos, magníficos político, comerciantes y banqueros, conservó Córcega hasta 1768.

Y la ciudad que antaño conformara su propio imperio político y comercial, entró a formar parte hasta 1815 de otro mayor: el Imperio francés. Así fue como el mito genovés se desvanecía definitivamente en los oscuros abismos de la historia.

Ya en los siglos XIX y XX vio resurgir su importancia como ciudad portuaria gracias a la industrias naval y química, así como a la construcción del ferrocarril transalpino, con el que abrió nuevas rutas para productos y visitantes. En 2004 fue nombrada, como no podía ser de otro modo, Capital Europea de la Cultura, título que ostenta, en el momento de redactar esta primera entrada sobre Génova, la ciudad francesa de Marsella.

Genoveses ilustres

Génova es cuna de numerosos personajes que han dado brillo a la historia de un país que en cada rincón pare artistas, soldados e inventores. Aunque en menor medida que Florencia, la ciudad mediterránea ocupa un lugar importante en su aporte humano a Italia.

Entre los personajes más importantes que al mundo ha dado esta ciudad, está Andrea Doria, el excelente almirante -no podía ser de otro modo- que en 1528 pasa a servir al emperador Carlos I de España en el Mediterráneo, para el que logrará innumerables victorias, y elaboró la nueva constitución de la ciudad favorable al mismo emperador.

Otro de los grandes -si es que hay alguien pequeño- es el general Ambrosio Spinola. Uno de los mayores generales del Siglo de Oro español, es símbolo de su época. Nacido en una familia noble, rápidamente entró al servicio de la España imperial y con el tercio que se llevaba su apellido tomó, entre otras ciudades, la neerlandesa Breda. Aunque terminó mal sus días, su nombre siempre ocupó y ocupará un lugar especial en el imaginario español.

Y aunque hay muchos más ciudadanos ilustres, tales como Garibaldi -aunque en realidad nació en Niza-, nos quedamos por último con un personaje que los superó a todos en fama y que conocen perfectamente también al otro lado del Atlántico, donde este blog cuenta con numerosos lectores ya. Hablo, efectivamente, del gran navegante y descubridor Cristóbal Colón, quien abrió paso al Nuevo Mundo el 12 de octubre de 1492.
Con él se da el cambio de la Edad Moderna a la Edad Contemporánea en Occidente y se abre el camino de España a la historia de los grandes imperios. Y aunque la empresa de aquel y de la otra son hoy en día criticados por muchos, lo cierto es que la historia no puede cambiarse y el resultado es el hermanamiento hoy de dos continentes.

En la próxima entrada os contaré dónde me alojé, qué vi y cómo siente uno la emoción de estar en Génova. Pero, como yo siempre digo, eso es otra historia...

lunes, 18 de marzo de 2013

Erasmus en Roma: Viaje a Florencia (II)

Ya hemos hecho un brevísimo recorrido por la historia de Florencia, la capital renacentista de Italia, y hemos aprendido algunas curiosidades sobre la ciudad y los personajes que la hicieron famosa. Ahora toca, si os parece bien, el relato sobre cuándo, cómo y dónde llegué, así como los lugares que visité y que hoy tengo a bien recomendaros.

Cuándo y cómo llegar

Las noches romanas pueden jugar una mala pasada al viajero que, como yo entonces, se disponga a conocer la bota de Europa. Esta fue la razón, si no recuerdo mal y la lengua no me arde lo suficiente, por la que casi no logré subirme al tren que debía llevarme hasta la bella capital toscana; pero mi ansia de viaje pudo con el cansancio y poco después de las seis de la madrugada me encontré cómodamente sentado en uno de esas máquinas que tanto aman los románticos.

La duración del viaje puede variar en función del tipo de tren que decidamos tomar. Mi viaje duró entre tres y cuatro horas, que no disfruté del todo debido a la impenetrable niebla que cubrió el paisaje durante casi todo el trayecto. Sólo en algunos tramos en los que el fenómeno se suavizaba, pude distinguir prados tan verdes como los que me sorprendieron años atrás al cruzar tierras galas, pequeños caseríos y alguna explotación ganadera que me hizo recordar -lo siento, pero aún se me dibuja una sonrisa cuando las veo por España- las ovejas y caballos con los que tanto disfrutaba al cruzármelos por alguna carretera secundaria.

De esta manera, a no mucho más tarde de las nueve de la mañana, descendía del vagón y ponía por primera vez en mi vida un pie en tierra toscana. Florencia se abría durante los dos próximos días ante mí, y tenía que disfrutarla al máximo.

Dónde hospedarse

No os engaño: detesto tener que dar rodeos para alcanzar mis alojamientos cada vez que tengo que salir, pero esta vez consideré buena idea alojarme al otro lado de la ciudad, de modo que de camino a mi albergue, pude ver los principales monumentos de la ciudad.

Hasta el lugar donde me alojaría esa y otra noche más, sin demasiados requiebros callejeros, pude admirar la Signoria, la Piazza della Repubblica, el Palazzo degli Ufizzi, Ponte Vecchio, etc. Y dónde me hospedé, se preguntarán muchos de los ansiosos lectores. Pues bien, aquí os dejo los datos de contacto:

Via Santa Monaca, 6
Tlfno: 39 010222457

Se trata de un albergue juvenil en el que por menos de 15 euros tiene el viajero una confortable litera -en habitaciones diferenciadas por sexo-, un baño comunal limpio y un trato excelente, como es habitual en el país vecino. Aunque no puede el viajero esperar grandes lujos en este lugar -y yo no se los recomiendo a nadie- su posición en la ciudad es inmejorable, ya que a tan sólo unos pasos podemos encontrar también un locutorio, un supermercado, y numerosos locales donde degustar pizza al taglio, kebab, etc.

No obstante, si uno quiere comer bien a buen precio, es mejor darse un paseo por las pizzerías del centro, especialmente las cercanas a la Signoria y la Piazza della Repubblica. Aún así, merece la pena el sitio, como decía, ya que cuenta también con una amplísima cocina común en la que poder prepararte tu propia comida, un enorme "salón" con posibilidad de conexión a Internet y ordenadores propios, lavadoras, etc. Todo, recalco, por un módico precio.

Qué ver

Toda la ciudad es una maravilla para los sentidos. Donde un grupo de música no te arranca un baile, un artista hace lo propio con la risa a base de caricaturas; donde el aroma a pizza es menos intenso, las obras de arte embriagan la vista. Pero, claro está, decir esto y no decir nada viene a ser lo mismo.

Algunos de los lugares que el visitante no puede dejar de ver son il Duomo, diseñado en el siglo XIV por Brunelleschi, con su enorme cúpula que el viajero no puede olvidar visitar, y su campanario, diseñado por el pintor Giotto, con una subida que dejará al caminante sin aliento y unas vistas que resucitarán los ánimos. O el baptisterio, cuyas puertas son llamadas "las del Paraíso" por un comentario de Buonarotti.

Y a pocos metros de allí se encuentran la Piazza della Repubblica, cuyo nombre ha ido cambiando con el paso del tiempo, y la célebre Signoria, desde donde se gobernaba la ciudad durante la Edad Media y el Renacimiento. Precisamente allí podemos ver réplicas de decenas de obras escultóricas -las originales se encuentran dentro del museo-. Más adelante se levanta la Galleria degli Uffizi, un extraordinario museo donde encontraremos obras de Caravaggio, Boticelli y otros grandes artistas italianos.

Al cruzar la columnata del museo, nuestros ojos se deleitan con la visión del archiconocido Ponte Vecchio, con sus bellos ventanales y sus joyerías. Y museos. El viajero no puede dejar de ver alguno de los museos que salpican la capital renacentista.

Entre esos museos están el Palazzo Pazzi, el museo de la ciencia o Museo Galileo Galilei, y la casas-museo de Dante y de Miguel Ángel.
Además, el viajero ávido de cultural religiosa tiene a su disposición decenas de pequeñas iglesias en las que admirar fresco, estatuas y tumbas. O el lindo mercado en el que adquirir tejidos y recuerdos a buen precio. O las callejuelas. O el río. O los puentes...

Por su belleza, no fue agradable para mí tener que dejar Florencia camino de Pisa, donde cambiaría de tren para llegar, un día después a una Génova que prometía ser tan rica en experiencias como en vistas.

viernes, 15 de marzo de 2013

Estampas de viajes: El barco de los sueños

Hace ya mucho tiempo que publiqué este breve texto en mi otro blog, el literario, Nuevas Letras. Nada del otro mundo. En él traté de recoger lo que, supongo, han de ser las emociones, los pensamientos de quien ha de dejar su tierra por mar después de haber crecido en algún pequeño pueblo azotado, como todo lo que es pequeño, por los vaivenes de la historia.

Aquí os dejo "El barco de los sueños". Sirva como homenaje a quienes recorren el mundo en busca de mejor fortuna...espero que os guste...



"Tras soltar amarras, el barco va alejándose poco a poco del puerto. Avanza despacito hacia la bocana, hacia un mar abierto y en calma que guarda miles de secretos, millones de historias…tantas como corazones lo han cruzado o se han hundido en el intento.

Las leyendas de viejos lobos de mar y de cientos de pescadores con el amanecer en la mirada se confunden con la realidad de los que se adentran en el azul del océano, bajo la bóveda celeste del cielo, en busca de una vida mejor.

En tierra, sobre los espigones y a lo largo del paseo que recorre la playa, se agolpan los pañuelos y las lágrimas, que brotan de nuevo cada vez que el casco del barco hiende el agua. Los recuerdos de un tiempo mejor se hacen más vívidos a medida que las olas lamen el acero del buque y el espíritu de quienes se lanzan a lo desconocido.

Cuando no eras más que un infante, tú mismo acudías al puerto a ver zarpar aquellos gigantes metálicos, y soñabas con las miles de aventuras que les aguardarían allende los mares.

Tal vez se toparían con sanguinarios piratas, o viajarían por los mares del sur,y verían las ballenas de las que tanto oíste hablar a los viejos marineros que, de vez en cuando, descendían al puerto al arribar a él sus imponentes navíos. Tal vez recorrerían las costas atlánticas hasta llegar a los hielos perpetuos del norte, o conocerían sirenas cuando atravesaran las costas de Grecia y Turquía, donde habitaban también las oscuras parcas. Tal vez llegarían a tierras mágicas y de ensueño, donde el tiempo se detiene y los unicornios y los centauros compiten en magníficas carreras llenas de euforia y color, o tal vez accederían a los secretos mejor guardados del universo, y sus barcos se elevarían hasta la luna o alcanzarían los confines del mundo, donde habitaban monstruos como nadie había conocido antes…tal vez tocarían las columnas en las que se sostienen los cielos.

Ahora, tú mismo conoces la sensación que embargaba tantos corazones. Sabes que no hay piratas ni sirenas, oscuras parcas ni tierras de ensueño donde unicornios y centauros compiten en magníficas carreras llenas de euforia y color; ni el barco se elevará hasta la luna, ni alcanzarás los confines del mundo…

Ahora miras el puerto desde el barco. Los niños te sonríen pensando en las maravillosas aventuras que vas a vivir, las mujeres y maridos de quienes se apelotonan sobre la cubierta, contra la baranda, ríen y lloran a partes iguales porque saben que muchos no volverán o no serán los mismos cuando lo hagan; pero no quedaba más remedio que subir al barco que ahora corta las olas como el cuchillo la mantequilla…y los pañuelos al viento se confunden con las gaviotas, y éstas con las almas, cargadas de sentimientos y emociones, de quienes ven cómo el puerto se aleja cada vez más y a buen ritmo.
 
Ojalá vuelvan a encontrarse todos algún día, piensas, mientras recorres por última vez las miles de caras que se despiden del barco…

Abajo, en los camarotes esperan los fríos y duros camastros que harán las veces de hogares en la ciudad flotante, la que avanza con decisión contra las olas, contra la brisa marina cargada de salitre. En las bodegas, las ratas se disputarán el pan con los cientos de bocas hambrientas que hoy se echan al mar…que hoy se adentran en lo desconocido.

El billete a América, lo llaman, y se yerguen de orgullo cuando cuentan que consiguieron subir a uno de esos buques llenos de emigrantes, de golondrinas enjauladas que se adentran en los territorios de los titanes.
 
Por delante, hasta la tierra de la libertad y de las oportunidades, quedan aun miles de millas. Millas que muchos no recorrerán, millas que el barco come al mar en calma.

Puede que mañana sorprenda una tormenta, y después otra, y otra más…pero a ti no te importa…porque ningún pañuelo, ninguna lágrima, ninguna sonrisa te espera en ningún puerto; y el amanecer se clava en tu mirada, y la sal se pega a tu piel, y la soledad te muerde el corazón…porque ningún pañuelo, ninguna lágrima, ninguna sonrisa te espera en ningún puerto".


Francisco Cano Carmona,
Granada.

lunes, 25 de febrero de 2013

El AVE, un medio cada vez más competitivo para conocer España

El pasado 16 de enero, la ministra Ana Pastor anunció que los billetes del AVE se abaratarían, en función de la demanda, para hacer del tren un medio de transporte competitivo y accesible a todos los ciudadanos, tan válido para los viajeros como los vuelos de bajo coste. Sólo una semana después, volvió a anunciar, esta vez en Antena 3, que los precios tendrían descuentos de entre el 30% y el 70%; y lanó un mensaje claro: la alta velocidad llegará a Galicia en 2018; aunque esta, como la mayoría de promesas de la mayoría de ministerios dedicados a las obras públicas en el mundo, aún está por ver.

El caso es que, más allá de promesas políticas, RENFE, la sociedad nacional de ferrocarriles, ha bajado sus precios de forma general un 11% desde el 8 de febrero de 2013, lo que contribuye en buena medida a poner coto a los -en ocasiones- abusivos precios de la alta velocidad en España, que han hecho del tren un medio limpio pero poco rentable a los ojos de los viajeros españoles.

Los descuentos de hasta el 30% anunciados por la ministra de Fomento entrarán en vigor en marzo para jóvenes menores de 26 años, mientras que otro descuento del 20% para viajes múltiples hará lo propio a partir de junio. Pero los descuentos no se quedan ahí: junto a los denominados "Promo", RENFE ha ideado otro descuento llamado "Mesa" por el que un grupo de cuatro personas podrá viajar con hasta un 60% de descuento. Y por si esto fuera poco, se ha presentado también el "Bono AVE", con descuentos de hasta el 35% en cada viaje del total de los 10 incluidos en la oferta. Asimismo, se realizarán los tradicionales descuentos del 40% de los billetes para viajes de ida y vuelta, pero aplicando el 20% en cada billete, y no el total del porcentaje sobre el billete de vuelta.

Estos descuentos coinciden en el tiempo con los llevados a cabo por la SNCF en Francia, cuya alta velocidad se ha sometido a una importante democratización, tal como publiqué el pasado viernes; así como con la apertura de una nueva línea ferroviaria de alta velocidad entre España y Francia.

Se trata, sin duda, de una importantísima apuesta por el tren como medio de transporte frente a otros que han ido despuntando a lo largo de los últimos años, tales como el avión. Puede, como dije en la anterior entrada, que el tren deje de ser el símbolo del pasado de Europa para convertirse en su futuro. No por nada el ferrocarril ha representado siempre el progreso a uno y otro lado del océano.

Pero eso está por ver, como dije antes. Sólo nos queda esperar al compás del chacahá...




viernes, 22 de febrero de 2013

La alta velocidad "low cost" es una realidad en Francia

Sí, decid que me obsesionan los trenes. No os cortéis. Pero es que pocos medios de transporte hay en el mundo tan limpios y románticos como el ferrocarril. Ya hemos tenido la oportunidad de conocer algo sobre este medio en este mismo espacio, y hoy me he propuesto volver a la carga porque el tren vuelve a estar de actualidad tanto a un lado como a otro de los Pirineos.
Y, como pedisteis el verano pasado, queridos compañeros de viaje, la actualidad tiene que hacerse realidad en Por caminos y ciudades.

Pese a que el tren ha sido el protagonista estas semanas en España gracias a la nueva política de precios de RENFE, la entrada de hoy viene directamente desde el país del queso y el amor. Y es que Francia ha estrenado sus primeros vagones de alta velocidad low cost; es decir, a bajo coste. Una apuesta por la competitividad del ferrocarril galo frente a la alta velocidad china, de la que ya se habló también en este espacio.

Los billetes pueden comprarse desde el martes 19 de febrero de 2013 a partir de, nada más y nada menos, 10 euros; lo que convierte a este servicio en el más competitivo de Europa. Se eliminan, eso sí, el vagón cafetería y las comodidades de la clase Premium, pero merecerá la pena si se puede seguir disfrutando del medio a un precio igual o menor que los de las aerolíneas; aunque se calcula que empiece a ser rentable a partir de 2017, una vez reembolsados los diez millones de euros de inversión inicial. Estos nuevos vagones, llamados Ouigo, podrán dar cabida a un total de 1.268 pasajeros, un 20% más que los vagones "tradicionales" de alta velocidad francesa.

Entre los principales peros de este nuevo servicio se encuentran el hecho de que hará falta reservar con mucha antelación para poder obtener uno de esos 400.000 billetes a 10 euros, y, quizá lo peor, que la circulación es únicamente hacia el sur, entre Saint-Exupéry y Marsella -que estará de moda todo este año- y entre Marne-la-Vallée, Lyon y Montpellier.

Esta noticia está muy relacionada en el tiempo con la del abaratamiento de los precios por parte de RENFE y el anuncio de creación de una nueva línea de alta velocidad que ya une Francia y España. Parece que la SNCF, versión gala de la RENFE, está dispuesta a hacer del tren el nuevo motor del turismo y la economía en Europa.

Aunque no podemos saber todavía si el proyecto de una Europa fuerte a través del ferrocarril se hará realidad, sí sabemos que la sociedad francesa logró un beneficio neto de 383 millones de euros (+272 % respecto a 2011) y un volumen de negocios de 33.800 millones de euros (+3 %), pese al descenso de viajeros en tren, cifra que se situó alrededor de los 102 millones de pasajeros.

Esperemos que recorrer Europa en tren, especialmente para los españoles, sea por fin un sueño de fácil consecución. Y los europeos podamos mirar nuevamente al tren como el medio que nos definió.

viernes, 8 de febrero de 2013

Cineviajeros: Peregrinos

Me gustaría empezar una nueva serie, basada en el cine de viajes y aventuras, con las que compartamos experiencias diferentes. Abro el proyecto con esta bellísima película francesa -y es que sólo Francia y Argentina paren cine de verdad- sobre un grupo de extraños que recorren parte de Francia y España para completar el viaje de sus vidas hasta Santiago de Compostela.



Ficha técnica

Título orginal: Saint-Jacques...La Mècque
Director: Coline Serreau
Año: 2005
Género: Comedia-drama
Reparto: Muriel Robin, Artus de Penguern, Jean-Pierre Darroussin, Pascal Légitimus, Marie Bunel, Marie Kremer, Flore Vannier-Moreau, Aymen Saïdi, Nicolas Cazalé


Sinopsis

Bajo el título original Saint-Jacques...La Mècque Coline Serreau dio a luz en 2005 esta obra a medio camino entre la comedia y el drama.

La película comienza con la muerte de la madre de tres hermanos cuya relación se asemeja más al odio que al amor fraternal. Si desean recibir la herencia, los protagonistas tendrán que llegar juntos a Santiago de Compostela (España) a pie desde Le-Puy-en-Velay (Francia).
Para realizar el camino se unirán a un heterogéneo grupo de personas con los más diversos problemas (matrimonio, cáncer, amores...).
Los nueve personajes tendrán que enfrentarse a sus problemas mientras caminan, mientras avanzan hacia un destino cierto que les regalará la posibilidad de conocerse a sí mismos y a los demás a través de unos paisajes de ensueño entre los dos países europeos.

Críticas

Como casi todo lo que viene del país galo, no recibió muy buenas críticas por parte de la prensa española -en realidad, puede que a mí me encante todo lo que nos viene del norte-. Se habló de final empalagoso, de una magnífica comedia salpicada por momentos lentos y pesados, etc.

Sin embargo, más allá de la crítica de quienes adoran los personajes planos que nos vienen de Hollywood, no cabe duda de que esta película enamorará a los amantes de los hermosos paisajes y de las películas cargadas de reflexión sobre el género humano y los problemas y males que pueden arruinarnos la vida pese al esplendor y belleza que nos rodean.


Espero que la disfrutéis...




viernes, 25 de enero de 2013

Erasmus en Roma: Viaje a Florencia (I)

"Arrivando ad ogni nuova città, di fronte ad ogni nuovo orizzonte,
il viaggiatore ritrova la luce che non sapeva più d'avere".



La parte más emocionante de mi Erasmus fue, sin duda alguna, aquella en la que me dediqué en cuerpo y alma a viajar de norte a sur por el país vecino.
El primer gran viaje tuvo una duración de dos semanas durante las que tuve oportunidad de visitar Florencia, Génova, Turín, Milán, Trento y Venecia. De este viaje conservo muchos buenos recuerdos, en parte porque supuso una ocasión perfecta para conocer gente y empaparme de tradiciones y cultura locales.

El 12 de octubre de 2012 partí en el tren desde Termini con dirección a Florencia, la más hermosa y elegante ciudad italiana que el viajero podrá conocer en su vida. La pequeña urbe vive aparcada en el tiempo, como si Dios hubiera detenido la carrera de los siglos en una época brillante para la ciudad: el Renacimiento.


Florencia, capital renacentista

En realidad, Florencia es muchísimo más que la capital del Renacimiento, pero éste lo empapa todo, desde la arquitectura a la literatura, pasando por las artes plásticas y el espíritu vivo e interesante de locales y foráneos.

La capital toscana fue fundada por Julio César en 59 a.C. como campamento para los soldados romanos destacados en el centro-norte de la Península itálica. Durante la Edad Media sufrió sitios continuamente que esquilmaron la población hasta llevarla a menos de 1.000 habitantes.
No fue hasta la conquista de Carlomagno, el rey franco que convirtió la ciudad en parte del ducado de Toscana, y que la hizo florecer gracias al creciente comercio imperial.

Debido a la Peste Negra, a la crisis económica y política de la Iglesia católica, cuyas causas principales estuvieron presididas por el papado de Aviñón y el Gran Cisma, la ciudad sufrió una fuerte revalorización de sus valores. Nace el Renacimiento.

El interés por el comercio y la economía lleva a la creación de nuevas rutas comerciales con Europa, a la creación del florín, primera moneda de cambio en la Europa moderna, y al florecimiento artístico y cultural de la ciudad.

Aunque en la época contemporánea fue incluida en la corona austríaca, entre 1865 y 1871 fue designada nada más y nada menos que capital de toda Italia en sustitución de Turín hasta que en fue sustituida, a su vez, por Roma.

Hoy en día es una alegre y vistosa ciudad de corte renacentista que vive de la industria y el turismo, sobre todo de éste último. Se trata de una joya en el corazón mismo de un país de maravillas. Repasemos ahora la larga lista de nombres de grandes personajes que nacieron o vivieron en Florencia, sin los que es imposible comprender el verdadero esplendor de la ciudad a lo largo de la historia.


Florentinos ilustres

Pocas ciudades han parido tantos personajes ilustres como la Florencia renacentista. En pocos kilómetros cuadrados se produjo una impresionante explosión de arte e intelecto que aún hoy sigue maravillando a historiadores, artistas y viajeros ávidos de conocimiento.

Fueron personajes ilustres de la ciudad, para mayor gloria del mundo, entre otros, Nicolás Maquiavelo, autor de discursos y teorías políticas cuya obra más famosa El príncipe sentó las bases de la política moderna.

También nacieron en la ciudad artistas como Miguel Ángel Buonarotti, el gran genio de la pintura y la escultura, cuyas obras pueden contemplarse hoy tanto en los museos de la ciudad -sobre los que hablaré en otra entrada dedicada a la ciudad- como en museos e iglesias de toda Italia, especialmente en el Vaticano.

O como el también artista e inventor Leonardo Da Vinci -que nació, en realidad, en la vecina aldea de Vinci, fruto del encuentro amoroso entre Piero Fruosino di Antonio, noble embajador de la ciudad, y una campesina- a quien hoy debemos intentos tales como la bombarda, la bicicleta, el traje de buceo, y numerosos tratados sobre anatomía, medicina, arte e ingeniería.

En literatura destacaron tres grandes: Dante Alighieri, autor de La divina comedia -a raíz de cuya primera parte, dedicada al Infierno, se aplica el adjetivo "dantesco" a aquellas imágenes  situaciones que causan espanto- y padre de la lengua italiana.

Francesco Petrarca, también renacentista como la mayoría de personajes ilustres de la ciudad, y maestro del autor español Garcilaso de la Vega, a quien mostró el sutil y sublime arte del soneto.

Y cierra la tríada el escritor Giovanni Boccaccio, autor del Decameron, fundador de la escuela internacional, y del que se dice que nació realmente en París, hijo ilegítimo de un rico comerciante de la ciudad italiana que hoy visitamos.

Y aunque no florentino, sí fue toscano -de la vecina ciudad de Pisa, de la que hablaré en la próxima entrada- nada más y nada menos que Galileo Galilei, el gran genio de la física y la astronomía.
Tampoco era florentino el celebérrimo pintor Giotto, que vivió en Florencia durante el período Gótico.
Pero sí lo era otro famoso pintor: Sandro Boticelli, cuyas obras pueden admirarse hoy en la Galleria degli Uffizi.

Y existen otros muchos, como el famoso Savonarola, capaz de enfrentarse al Papa Alejandro VI, más conocido por su apellido Borgia, por corrupción y fue asesinado por orden directa del Vaticano; y la familia Médici, que controló el poder durante décadas y jugó un importantísimo papel en toda Italia como banqueros del Papa, como papas y como ricos gobernantes.

lunes, 10 de diciembre de 2012

El tren, medio lento pero seguro para desplazarse por Italia

Antes de hablaros de mis dos grandes viajes por el país vecino, uno al norte y otro al sur, y de cómo utilicé el tren como medio de transporte, fuesen cuales fuesen los destinos, la duración de mi estancia allí y mis deseos de viajar más o menos cómodo, me parece justo y de vital importancia daros algunas pinceladas sobre este medio y su importancia.

Los trenes

En Italia existen ocho grandes trenes con usos más o menos específicos dentro del sistema ferroviario.

El primer tipo es el de alta velocidad, que cuenta con dos grandes trenes: el Frecciarossa y el Frecciargento.
El primer tren alcanza velocidades de hasta 360 km/h. Es el tren estrella, la flecha de los trenes italianos. Caro tanto para el turista como para los propios italianos, ofrece conexiones inmediatas entre Turín, Milán, Bolonia, Florencia, Roma, Nápoles y Salerno.
El segundo tren, el Frecciargento puede alcanzar 100 km/h. menos que su hermano y une las ciudades de Roma, Vencia, Verona, Bari/Lecce, Lamezia, Terme y la región de Calabria.

El Frecciabianca alcanza los 200 km/h. y une las ciudades de Milán, Venecia, Udina y Treste, Génoa y Roma, y la Riviera adriática hasta Bari con Lecce. Es el mayor de los trenes de la red tradicional, y cuenta con servicios como restaurante, limpieza continua y una bebida de bienvenida con productos de calidad para los viajeros de primera clase.

Para el viajero amante de los viajes más lentos, más bohemios, están los Intercity y los Treni Notte. Los Intercity son los encargados de unir las ciudades, sea cual sea la distancia, entre regiones; no hay que confundirlos con los Interegionali o treni per il trasporto locale.
Es el tipo de tren más empleado para los viajes largos para los que uno no tenga especial prisa; ofrecen un buen precio y flexibilidad horaria.

Los trenes nocturnos no tienen una calidad especial. Como los Intercity, suelen ir abarrotados y, pese a que el tren cuenta con "vagones cama", es frecuente que la gente se agolpe en los pasillos por falta de espacio; aún con todo, me fueron muy útiles pues me desplazaba de noche.

Los trenes de transporte local o regionales circulan para unir localidades de la misma región o, como mucho, entre ciudades de regiones limítrofes. El billete es más pequeño y de color rosado, es más barato, pero menos útil para viajes largos.

Otro tipo es el Eurostar Italia, para unir Roma con Calabria y Rávena. Y, finalmente, encontramos los trenes internacionales: el Eurocity y el Euronight, que unen Italia con numerosos países europeos.

En cuanto al estado de los trenes, cabe decir que, salvo los de alta velocidad, no ofrecen muchas prestaciones ni son excesivamente cómodos, por lo que recomiendo a cualquier crítico con los trenes españoles que pruebe a viajar en ellos por Italia.
Se trata de máquinas viejas y de interiores sucios que, a menudo, se estropean y llegan con retrasos enormes (incluso la alta velocidad); pero ofrecen vistas y momentos como no ofrecen los trenes de ningún otro lugar.

El sistema

Cierto es que las máquinas no son, ni de lejos, las del orgullo británico, francés o alemán; pero hasta ahora conozco pocos países con un sistema de trenes tan bien fusionado con el territorio. Frente a la paupérrima situación de la tecnología ferroviaria italiana, su sistema destaca por lograr una enorme cohesión entre todos los territorios del país, lo que convierte al tren en la columna vertebral de la nación.

Todas las grandes ciudades están conectadas y hasta los pueblos más pequeños cuentan con estación de ferrocarril. Si hubiera que puntuar al sistema italiano del 1 al 10, merecería un 12.

Una prueba más de la eficacia del sistema ferroviario italiano es que en cualquier estación, grande o pequeña, hay decenas de máquinas donde comprar los billetes, cada una destinada a un tipo concreto de tren. Y todo coordinado por Trenitalia, algo parecido a la Renfe española.

Los precios

Obviamente, los precios pueden oscilar dependiendo del tipo de tren, de la distancia a recorrer y del número de transbordos que se tengan que llevar a cabo.

Yo recomiendo viajar siempre que se pueda con los Intercity que, aunque pueden resultar caros si el trayecto es demasiado largo, siempre son mucho más rentables y baratos que los trenes españoles y el resto de sus primos italianos.

Si al viajero, aventurero y algo bohemio por definición, no le importa ceder parte de la comodidad, la relación calidad-precio le parecerá bastante buena.

viernes, 19 de octubre de 2012

Estampas de viajes: De vuelta a Granada

Hola Víctor:

Sí, me dirijo a ti porque sé que esto te interesará. Sé que pocos como tú apreciarán la imagen que he visto esta misma tarde de vuelta a Granada.

Era un desplazamiento más. Uno de tantos entre aquel rincón perdido de la costa almeriense y la ciudad de la Alhambra, rodeada como siempre por las mismas montañas nevadas a las que precedían los mismos bosques y peñas. No había nada nuevo en aquel rutinario viaje salvo, tal vez, la finalidad del mismo.

Leía. No había mucho más que hacer a las cuatro de la tarde. De vez en cuando miraba por la ventana del autobús para ver el paisaje amarillento de la Almería profunda, de la gran desconocida. Un territorio yermo, seco, azotado por el sol incluso los días nublados.
Casi no había pegado ojo la noche anterior, así que dejé que el sueño me venciera hasta llegar a mi destino.

Cuando abrí los ojos, cerca ya de Guadix, no pude dar crédito a lo que vi: el sol brillaba sin quemar, dejándose caer poco a poco contra las montañas; el cielo era de un color azul intenso, tanto que dolían los ojos si uno fijaba en él la mirada; los colores eran nítidos, las formas de los árboles, perfectamente coloreados, se recortaban contra el paisaje verde y gris de la provincia granadina como jamás lo habían hecho antes.

A lo lejos se levantaba el campanario de la catedral de Guadix, donde nos acercábamos para hacer la última parada del camino. La ciudad crecía a medida que avanzábamos y sus formas, como delineadas por un invisible artista, se hacían robustas bajo el sol rojizo de la tarde.
Tendrías que haber visto aquellos colores. Nunca antes la divina paleta de la naturaleza los había retocado de tal manera: entre los ramajes se distinguían tonalidades de verdes y clareaba alguna hoja amarillenta, colorida heraldo del otoño que entra.

Las masas boscosas, repartidas aquí y allá circundando la ciudad, se hacen más compactas conforme la mirada se dirige a Sierra Nevada. Pronto, muy pronto, la sombra del otoño caerá sobre las montañas, engullirá cualquier color y forma sobre las laderas duras y escarpadas de esta tierra; pero aún se dejan ver los encinares y los sauzales, salpicados por cipreses, pinos y matorrales.

Guadix queda atrás cuando lo dejamos, y la catedral se despide del viajero atento a su sonido. Son las siete de la tarde y al sol le quedan pocas horas de vida. Pero las justas. Las justas para dejarnos llegar a la capital a través de las peñas grises y los valles fértiles de esta tierra mágica.

En fin, hasta aquí puede narrar mi pluma, sin tinta ya de la emoción. Seguro que tu ojo sería mucho más certero con una cámara, seguro que tú hubieras arrancado un recuerdo imborrable a estos lugares.

Te dejo ya, voy a tratar de recordar...


Francisco Cano Carmona.
Granada, 30-8-12

viernes, 5 de octubre de 2012

Una vez más, el desprecio de Ryanair por la seguridad de sus pasajeros

No sólo a base de incendios se nos quita el sueño a los españoles. España ha ardido tanto como su bolsa en los últimos meses, pero esa no es la cuestión que me trae hoy a la palestra. Ya antes de este breve parón publiqué una entrada sobre lo mal que andaba navegando la compañía irlandesa Ryanair en España.


Y la cosa no terminó ahí. Cierto que hasta ahora no ha pasado del susto, pero nunca sabemos cuándo los astros se conjugarán contra los viajeros y la compañía jugará un papel esencial en dicha conjura.

Me explico, por si alguno anda perdido aún: resulta que en julio de 2012 la aerolínea fue estrella protagonista de tres noticias que encogieron el corazón de quienes acostumbran a moverse en avión. La primera es que un avión de la compañía golpeó en pista a otra nave de American Airlines; poco tiempo después, un aparato de la compañia irlandesa solicitó un aterrizaje de emergencia por falta de combustible, y la acción se repitió en, al menos, dos ocasiones más.

Pues bien, como todo esto le parece poco a la aerolínea, han decidido terminar la temporada a lo grande: dos aviones han sufrido sendos problemas con la despresurización de sus respectivas cabinas, lo que ha provocado numerosos ataques de ansiedad y algún que otro problema en los oídos de los pasajeros.
Además, un ataque de chinches -no, no estoy de broma- sorprendió a los viajeros de otro vuelo a principios de septiembre.

Seguro que a Ryanair le da lo mismo. Ya se puso valiente cuando la AESA la amenazó con retirarle la licencia devuelo -y Bruselas para colmo frena las intenciones del Gobierno español-, pero los viajeros no podemos poner nuestra seguridad en manos de cuatro cafres.

Si es que el mejor día nos dicen que hay que empujar el avión...

lunes, 6 de agosto de 2012

Erasmus en Roma: El alojamiento en la estación Tiburtina.

Una vez vista Roma, toca ponerse a buscar alojamiento para los siguientes cinco meses. La tarea no es sencilla. Pese a que Roma es una de las ciudades más grandes de Europa, la mentalidad tanto de los romanos como de los italianos, no favorece mucho el encontrar un lugar adecuado: faltan residencias estudiantiles y se practica con demasiada frecuencia el perditempo.

Finalmente, como ya dije en una entrada anterior, me alojé muy cerca de la estación Tiburtina. Cosa que, a la larga, terminé agradeciendo. Cierto es que la estación queda bastante lejos del centro, como a 10 o 15 minutos de Termini y a más de 30 de Piazzale Flaminio, al hacer transbordo en la estación central; pero merece la pena si se tiene en cuenta que uno va a vivir, no sólo a visitar lugares.

La Tiburtina ofrece todo lo necesario al alcance de la mano: tiendas de comestibles, ultramarinos, grandes superficies, tiendas de electrodomésticos y magníficas conexiones con el resto de la ciudad.
Definitivamente, si alguien me preguntara dónde puede alojarse, le diría que la zona no es mala para llevar una vida en la capital italiana. No obstante, si uno va a pasar allí poco tiempo, nada como Piazza di Spagna o el Trastevere, ya que permiten un mayor grado de compenetración con la ciudady conocimiento de la misma.

Recuerdo que debajo de casa teníamos tres fruterías, dos ópticas, dos 24 horas, cuatro supermercados cuyos productos estaban a muy buen precio, dos estancos, un cine para adultos, un taller mecánico, un enorme parque y dos lindas plazas; además había bares y locales de comida rápida; aunque no recomiendo a nadie comer en el McDonalds cercano, ya que, además de la triste y nutritivamente pobre comida, el servicio es lo peor que hay en este mundo, como si allí se concentrara todo lo que no es útil en el país. También había farmacias, un locutorio, pescadería, tiendas de ropa y un sinfín de negocios. Todo ello, para el regocijo y la tranquilidad del visitante, en menos de cuatro calles.

En cualquier caso, no es fácil ni agradable encontrar vivienda. A diferencia de lo que puede ocurrir en ciudades españolas como Granada, la mentalidad romana es la de hacer perder el tiempo a los futuribles inquilinos. Recuerdo que yo tenía en mente visitar cuatro apartamentos en distintas zonas, de los que sólo pude visitar uno.

Al poco eficiente modo de hacer italiano, gracias al cual uno puede perder todo un día sin que se remuevan las conciencias, hay que añadir el enorme desinterés por la ley, conducta muy propia de los países mediterráneos.
La inmensa mayoría de los apartamentos y habitaciones puestos en alquiler en Roma se habitan sin contrato legal y, en consecuencia, los precios son elevados y poco acordes con la realidad interior de las viviendas. Esto hace de Roma una de las ciudades más caras de Europa y, por supuesto, la más cara de Italia.

Sólo tuve suerte, siempre lo he afirmado y lo afirmaré, con los coinquilinos: un chico siciliano con quien compartí habitación, un chileno y su novia napolitana, y una chica y su novio, ambos calabreses. Todos ellos se dedicaban en mayor o menor medida al arte, y su amabilidad, lealtad y entrega se correspondían perfectamente a la de la mayoría de ciudadanos italianos...excepción hecha, claro está, de quienes pretendían hacer negocios con los viajeros.

En serio, si alguien pretende vivir en Roma, ha de ser cuidadoso con el precio, la ubicación y el estado de la vivienda. Yo terminé conociendo la Roma "bohemia" pero otros no tuvieron tanta suerte y llegaron a pagar hasta 400 o 500 euros por una habitación compartida. Toda una estafa contra la que no parece hacerse nada.

Pero finalmente lo conseguí. Ya estaba alojado y mis compañeros fueron mi mejor apoyo, el lugar era perfecto para un viajero, y vivir se hizo bastante sencillo. Tiburtina, esa era la zona donde viviría, esa era la zona que vería mis andanzas, esa era la zona desde la que Roma se abriría a mí.

lunes, 9 de julio de 2012

Erasmus en Roma: Roma bella (IV)

Finaliza el recorrido de la Roma bella con una visita a uno de los monumentos más impresionantes de la capital italiana: el monumento al rey Vittorio Emanuele II que se levanta imponente en Piazza Venezia, muy cerca del Coliseo, el Circo Massimo, la iglesia de Santa Maria di Loreto y los museos Capitolinos y del Risorgimento.

Desde su construcción ha sido criticado y tachado de hortera por los propios romanos, pero lo cierto es que da un aire real a la capital que pocos monumentos han sabido darle.

El edificio es visitable todos los días del año, así como los museos cercanos y las iglesias de sus inmediaciones, y una de las atracciones turísticas más bonitas y demandadas de la ciudad es subir a lo más alto del monumento desde donde se tienen unas vistas preciosas de la ciudad.

Ya de vuelta a la estación de Termini se pueden visitar otros lugares como el Palazzo dell'Opera, cercano a la estación, y en cuyo exterior hay una plaza bien concurrida cada día del año.

Pero, si nos da pena dejar la ciudad para volver a la estación, el caminante siempre puede pasear por el entresijo de sus calles y descubrir rincones que parecen sacados de cuentos de hadas. Aquí y allá se levanta edificios que están a medio camino entre el medievo, el renacimiento y la modernidad. Nada tiene desperdicio en una ciudad que es, no solo ciudad, sino mundo en sí misma.

Virgilio afirmó en sus textos que Rómulo supo elegir la ubicación de Roma y que la ciudad llegaría a ser señora de la tierra y de las estrellas. Al pasear por sus calles y deleitarse en sus fuentes, iglesias y museos, el viajero empieza a entender a qué se refería el poeta latino.

Y hasta aquí, siento decirlo, los tres recorridos por Roma. Mi estancia siguió durante otros cinco meses y tengo la intención de narrar aquí lo más importante. Pero eso es otra historia...


domingo, 1 de julio de 2012

Erasmus en Roma: Roma bella (III)

En la entrada anterior quedábamos en Piazza Farnese, justo enfrente del magnífico palacio que hoy hace las veces de embajada francesa y al borde del río Tíber.

Antes de dirigirnos al célebre barrio del Trastevere, es una buena idea acercarnos a la gran Isla tiberina, donde se encuentran la iglesia de San Bartolomeo all'Isola y el Ospedale Fatebenefratelli; y a través del Ponte Cestio, entramos en el barrio más lindo y pintoresco de la Roma bella.

Hablar del Tastevere es hablar de la Roma medieval y moderna perfectamente conjugadas, hermanadas a lo largo de las estrechas callejuelas adoquinadas adornadas de flores y ondeantes banderas italianas.
Se trata, efectivamente, de un barrio medieval que, tras la II Guerra Mundial se convirtió en centro y símbolo del turismo de la ciudad.

Junto a las casas viejas y las iglesias de porte oscuro, en contraste con las del otro lado del río, se abren restaurantes y pubs donde disfrutar de los mejores encuentros con italianos y extranjeros.
Y después de pasear por sus calles y oír el peculiar acento romanaccio, después de visitar lugares como la iglesia de Santa Maria in Trastevere, Villa Farnesia y los palacios junto a la antigua muralla aureliana, el visitante puede subir hasta la famosa colina de San Pietro in Montorio, donde se dice que fue martirizado el santo, y ver la sede de la Real Academia de España y la iglesia de San Pietro in Montorio.

Pero el barrio no termina ahí, sino que se extiende a lo largo del río hasta los límites mismos de la Ciudad del Vaticano, y en su recorrido, el visitante no puede dejar pasar la oportunidad de ver el jardín botánico y los museos cercanos. Y es que el Trastevere representa como pocos lugares el genio de una ciudad única en el mundo.


Al salir del Trastevere por la Ciudad del Vaticano podemos retomar la senda hasta Villa Borghese, a la que ya hice mención en la primera entrada.

Situada sobre Piazza del Popolo, este gigantesco parque en el que uno puede perderse con facilidad, encierra museos, fuentes, obras de arte, un teatro infantil, una especie de pistas para caballos y un mágico encanto del que enamorarse para siempre.
Junto a la Galleria Nazionale d'Arte Moderno y la célebre Galleria Borghese se encuentran museos como el de Canova y la Casa del Cinema.
También se encuentran allí el zoológico de Roma y, como ya comenté, un teatro de buratini (marionetas) para niños.

Este lugar se compone, en realidad de diversos parques interrumpidos por carreteras por las que llegan a circular los autobuses hasta Piazzale Flaminio.
Para ir de parque a parque, además de a pie, el viajero puede alquilar patines o bicicletas para toda la familia, y recorrer las asfaltadas sendas bordeadas por bustos de grandes personajes italianos de todos los tiempos.

Mención especial merecen, a mi humilde parecer, el hidroconómetro, el Templo de Esculapio -en cuyo lago puede navegarse gracias a un sistema de alquiler de barcazas junto al propio templo- y las maravillosas vistas de Piazza del Popolo con el Vaticano al fondo.

Y como suele suceder en Roma, las entradas podrían sucederse una detrás de otra, y puedo decir orgulloso y contento que las del recorrido por la Roma bella no concluyen aquí, pues aún falta por ver Piazza Venezia, el Cementerio monumental, y algunas de las mejores vistas de la capital italiana.

Todo un lujo de paseo que, cómo no, continuará...