Si existe un rey en los bosques españoles, ese no puede ser otro que el lince ibérico. Si existe un cazador tan silencioso como fino en los territorios salvajes peninsulares, ese es el animal sobre el que hoy nos hablará Félix Rodríguez de la Fuente.
Con el vídeo documental El último lince, continuamos nuestro camino de descubrimiento de la fauna en la serie El Hombre y la Tierra, realizada por el renombrado médico y naturalista español que nos narra la vida de estos felinos.
Protejamos al lince de la destrucción de su hábitat y de la extinción de la especie. Y os aseguro que esa protección es vital, pues se ha pasado de diferentes grupos en diversas áreas de Portugal, Extremadura, Andalucía, Madrid, Castilla y León y Castilla-La Mancha, a tres reducidos grupos de los cuales dos se encuentran en Andalucía y el tercero en los Montes de Toledo. Por esta razón, se están llevando a cabo programas de cría en cautividad y reinserción de los ejemplares en plena naturaleza.
Aún así es poco. Aprendamos más sobre este bellísimo mamífero, sobre este cazador implacable. Aprendamos a quererlo en Por caminos y ciudades...
Empezábamos nuestro paseo por la ciudad almeriense de Vera con un rapidísimo vistazo por su costa antes de pasar al interior y visitar sus plazas, sus monumentos, sus museos, etc.
Precisamente en la costa descubrimos su parque acuático y sus hoteles.
Pero, lamentablemente, no profundizamos en el conocimiento de sus playas, no nos sumergimos en las aguas cálidad del Mediterráneo ni nos tumbamos en sus arenosas orillas.
Pues bien, hoy os presento una visión más profunda de la costa veratense. Hoy os propongo recorrer todas y cada una de sus soleadas playas, extendidas a lo largo de unos seis kilómetros, disfrutables todos los días del año.
Os invito a seguir el paseo, a conocer más sobre este interesante rincón del Levante almeriense pinchando en el enlace al artículo en Suite101.
Bienvenidos a esta nueva serie que comienza tal como véis y a la que titularemos Mundo submarino, ya que en ella recogeremos y disfrutaremos del apasionante legado que nos dejó el militar, inventor y biólogo marino francés Jacques-Yves Cousteau.
El tema de este documental no es completamente nuevo para ninguno de nosotros: los tesoros hundidos, el patrimonio cultural que yace bajo la superficie de nuestros océanos, descansando en los antaño impenetrables abismos marinos.
Pues con este apasionante tema y mejor documental os dejo hasta el próximo día. Esperemos que este sea un camino eficaz para dar a conocer las joyas que se ocultan bajo las aguas. Con todos ustedes, Tesoros hundidos...
La semana pasada anunciamos que en ese espacio se dedicaría un día a la semana a publicar noticias relacionadas con la naturaleza, con los viajes, la cultura y el deporte, siempre que fuera posible.
Pues bien, hoy comenzamos con la selección de noticias. Aunque en algún caso han pasado ya dos semanas desde su publicación, las creemos importantes.
La primera es sobre agua. Un bien tan preciado y escaso en España como el agua tiene que tener un hueco en Por caminos y ciudades. Resulta que, de acuerdo con esta noticia publicada por el diario ABC, las fuertes lluvias que está dejando 2013 en toda la Península Ibérica han elevado el nivel de los embalses hasta casi su totalidad y han favorecido que ríos como el Guadiana vuelvan a fluir o, como reza el titular, vuelvan a abrir los ojos.
Muchas veces nos hemos sumergido ya en los abismos oceánicos en busca de nuestra historia, de nuestro patrimonio. Pues el 12 de abril de 2013 el diario El Mundo publicaba la noticia sobre un importante descubrimiento cerca de la ciudad egipcia de Suez: una misión franco-egipcia descubrió el que resulta ser el puerto más antiguo del mundo.
Esta construcción, de la que ya quedan sólo algunos restos, albergaba en sus alrededores papiros y otros objetos de la época de Keops, y supone un paso más en el conocimiento de una civilización que aventajó a cualquier otra mucho antes del nacimiento de Grecia y Roma.
Con la escritura comienza la historia. Y en la historia de la escritura, poco productos han jugado un papel tan importante como el propio papel. La tala de árboles decontrolada es una realidad en muchos lugares del globo, ya que el apetito voraz de la industria papelera parece no conocer límites. Si un país está sufriendo este apetito, es Indonesia.
Tal vez por ello, en el país asiático se están llevando a cabo experimentos para clonar árboles de los que extraer la materia prima necesaria para la fabricación de papel.
Seguimos con el mundo natural. Esta vez, con un tema de la más alarmante actualidad: el cambio climático y el deshielo producido en espacio como la Antártida.
Un estudio de la Universidad Australiana concluye que en el siglo XX se ha incrementado en más de un grado y medio la temperatura media del continenete helado, y que las temperatura más bajas se registraron hace unos seiscientos años. Desde Por caminos y ciudades se hace llamamiento a la concienciación en pos de la protección del medio ambiente.
Ya hace tiempo que me pedisteis más actualidad en el blog, y procuro no defraudaros. Cada poco tiempo os traigo entradas con noticias sobre muy diversos temas de interés para este espacio.
Primero fueron los delfines, hace ya casi un año. Después las becas ERASMUS. Un poco más tarde, más hoy que ayer, sobre la alta velocidad tanto en Francia como en España...
Pues bien, hoy os traigo un importante anuncio: Por caminos y ciudades destinará un día de la semana a la recopilación y publicación de noticias relacionadas con la naturaleza, el deporte, los viajes y la cultura. Una entrada semanal pensada con especial cariño para quienes nos leen todas las semanas, y que mantendrá informados a los ávidos de información.
¿Cómo se llevará a cabo esta reforma?¿Habrá cambios en el blog? La respuesta a la segunda pregunta es, obviamente, sí. Habrá cambios. Pero estos no afectarán a las publicaciones "habituales".
Con el fin de no retrasar ninguna, vamos a incluir el miércoles como día de publicación, de modo que será este día el elegido para publicar las principales noticias de actualidad.
¿Significa esto que habrá publicaciones los lunes, miércoles y viernes? En principio sí. Al menos, para no perder la esencia del blog, los lunes y los viernes. Las publicaciones de los miércoles sólo tendrán lugar si hay material suficiente -no menos de tres noticias semanales- como para rellenar una entrada "consistente".
¿Por qué este cambio?¿A qué se debe esta ampliación? Muy sencillo: porque publicar sólo lunes y viernes deja fuera de actualidad algunas de las más interesantes noticias sobre el mundo animal, cultural o deportivo; con lo que este espacio no desarrolla al máximo los objetivos para los que fue creado -o así lo contempla este humilde servidor-. De manera que un incremento en el trabajo de creación, se traducirá en un mayor -y mejor- ajuste a los criterios fundacionales y a la realidad del mundo.
Y sin mucho más que decir, os dejo. Cuidaos. Nos vemos en Por caminos y ciudades.
Volvemos después de este breve parón de Semana Santa con el primer capítulo de la prometida serie El Hombre y la Tierra.
Iniciamos esta hermosa andadura por el mundo natural con un documental de Félix Rodríguez de la Fuente, el médico y naturalista español que recorrió buena parte de la geografía española y mundial para mostrarnos la belleza, la fragilidad y, en ocasiones también, la crudeza de la vida natural.
Leí en cierta ocasión que España era una tierra en la que reinaban las aves; especialmente las rapaces. Hoy lo comprobaremos gracias a este precioso documental sobre rapaces diurnas, aves que han visto mermados sus dominios por culpa de la irresponsable acción humana.
Con el fin de contribuir a preservar la riqueza natural de nuestros cielos, de difundir el conocimiento y en un intento de homenajear a Félix Rodríguez de la Fuente, aquí os dejo el documental. Espero que os guste...
Me dirijo nuevamente a vosotros de un modo más directo, sin traeros nuevas entradas en las que descubramos el patrimonio cultural ni nuevos caminos que transitar, con el fin de comunicaros el nacimiento de dos nuevas series con las que se pretende recopilar nuevo material audiovisual relacionado, esta vez, con la naturaleza.
Y como ya nos hemos introducido en el mundo submarino y hemos recorrido alguna que otra ruta por parques naturales, montañas y valles, os quiero presentar una serie titulada Mundo submarino, dedicada a la obra del difunto militar y biólogo francés Jacques-Yves Cousteau; y otra, titulada El hombre y la tierra, dedicada al también difunto médico y divulgador español Félix Rodríguez de la Fuente.
De este modo, en Por caminos y ciudades se da un doble paso en el cumplimiento de los objetivos que impulsaron la creación de este proyecto: el de dar a conocer al mundo el inmenso patrimonio humano y natural que posee, y el de servir de depósito de material audiovisual relacionado, precisamente, con dicho patrimonio.
Espero que os gusten las dos nuevas series que podréis visitar con sólo clicar en el apartado Series. Esperemos que la iniciativa tenga buena acogida y volvamos a poner de relieve lo más preciado a la humanidad.
Córdoba está de enhorabuena. Aún debe de durarle la resaca por la fiesta desencadenada por la UNESCO cuando, después de haber propuesto el propio organismo la fiesta de los patios cordobeses como Patrimonio de la Humanidad, la declaración se ha hecho firme. Ya está. Los patios cordobeses quedan declarados Patrimonio Inmaterial de la Humanidad.
El organismo define este patrimonio como el conjunto de "prácticas, representaciones, expresiones, conocimientos y saber transmitidos de generación en generación en el seno de una comunidad, creados para transformar la interacción entre la naturleza y la historia". Y es que la fiesta de los patios se ajusta perfectamente a esta definición: fue institucionalizada en 1933 para preservar y poner de relieve una práctica ancestral en Andalucía, la de engalanar los patios con macetas y otros elementos para el disfrute y concurso de los vecinos de la ciudad de Córdoba.
La fiesta en sí comienza en mayo y dura doce días. Previamente se realiza un concurso para elegir el patio mejor ornamentado, y una vez otorgados los premios, comienzan los bailes y cantes populares propios de la fiesta. Durante todo este tiempo, los patios -a menudo patios de luces o centrales y comunes a diversas casas individuales- están abiertos al público, expuestos como enormes museos de la tradición y la naturaleza.
Es por esto que, como afirma el organismo internacional, "la Fiesta de los Patios de Córdoba promueve la función del patio como lugar de encuentro intercultural y fomenta un modo de vida colectivo sostenible, basado en el establecimiento de vínculos sociales sólidos y de redes de solidaridad e intercambios entre vecinos, estimulando al mismo tiempo la adquisición de conocimientos y el respeto por la naturaleza".
La inclusión de esta fiesta en la lista de patrimonio de la UNESCO - de la que ya se ha hablado en otras dos ocasiones en este blog y de la que seguirá hablando mucho tiempo más- se incluye en la ampliación realizada por el organismo de sus listas de bienes culturales, en cuya última versión se han incluido otros seis elementos dignos de ser llamados Patrimonio Inmaterial de la Humanidad, y entre los que figuran la cerámica artesanal de Horezu (Rumanía), la festividad de Masir Macunu (Turquía) y la cetrería -compartida esta práctica entre Emiratos Árabes Unidos, Austria, Bélgica, España, Francia, República de Corea, Mongolia, Hungría, Marruecos, República Checa, Qatar, Arabia Saudita y Siria-.
No es la primera vez, no obstante, que la UNESCO fija su mirada en territorio español. El país cuenta con el segundo patrimonio más extenso de Europa después de Italia, y se encuentra entre los primeros del mundo.
En cuanto a Patrimonio Inmaterial se refiere, han sido reconocidos en España, entre otros, el flamenco, el canto de la sibila de Mallorca, la ya mencionada cetrería, la Patum de Berga, el misterio de Elche, la fiesta de la Mare de Déu de la Salut, y muchos más.
Cada vez que se amplian las listas del Patrimonio Inmaterial de la Humanidad, la UNESCO y el mundo reconocen el valor de las más diversas expresiones culturales humanas, que han de ponerse al servicio de una humanidad unida y en paz...
Para más información sobre los patios cordobeses, se puede visitar el sitio web de "Claveles y Gitanillas" la asociación.
No es la primera vez que os traigo una ruta para una escapadita con la que liberar estrés y pasarlo bien con familia y amigos.
Ahora que se va el verano y el frío vuelve a Granada, es un buen momento para recorrer una vez más sus parajes más cercanos; y aunque esta ruta es archiconocida por locales y foráneos, no viene mal recordarla aquí.
La Ruta del Colesterol transcurre entre el río Genil y la carretera de Sierra Nevada a lo largo de unos diez kilómetros río arriba desde la capital granadina hasta Pinos-Genil.
La ruta merece la pena incluso cuando va solo, pues está bastante transitada en algunos de los tramos y siempre surgirá la oportunidad de hablar con algún otro caminante o ciclista.
Una vez que salimos de Granada y dejamos atrás el paseo Fuente de la Bicha junto al Genil, se nos presenta una elección: una bifurcación en el camino nos hará plantearnos seguir una pista de tierra que se extiende hasta la estación de servicio de Cenes o, por el contrario, hacer lo propio a través de una estrecha senda que serpentea junto a la autovía A-395 y se adentra en zonas de moreras, zarzas y maleza que llegan a veces a cubrir el camino.
Puede que el caminante esté pensando que la segunda opción es mala idea o poco segura; pero os aseguro que merece la pena recorrer el camino por esta segunda vía que, además, termina por unirse a la pista de tierra por varios lugares gracias a los numerosos puentes que cruzan el río.
No obstante, nosotros vamos a continuar por el camino más transitado y dejaremos la senda para otro momento.
Y andamos y andamos hasta llegar a una pequeña presilla justo al lado de la estación de servicio de Cenes. A partir de ahí seguira otra pista de tierra, mucho más ancha que la que hemos estado siguiendo antes y que nos llevará hasta una gran presa desde cuyo puente se tienen unas vistas maravillosas del río.
Ya antes de llegar a la presa, nada más pasar la mencionada estación de servicio, el paisaje a nuestro alrededor cambia: atrás quedan las cortijadas y huertas que volverán a hacer su aparición después y aparecen las pistas de saltos de los caballos del centro ecuestre cercano.
Lugar lleno de niños y mayores que ofrece un momento de emoción al caminante.
Y la pista sigue durante otro buen número de kilómetros, aunque el paisaje se vuelve, para mi gusto, bastante más ameno. El camino se ensancha y los accesos al río se vuelven frecuentes, por lo que, si aún no nos ha abandonado del todo el calor, el viajero fatigado puede refrescarse en sus cristalinas aguas o sentarse a descansar a la sombra de los chopos que pueblan las márgenes del Genil.
Más adelante, al pasar bajo la autovía, la imagen de las montañas lo domina todo, libre en gran parte de las copas de los altos árboles y dela espesa maleza que recubre el río.
Y seguimos avanzando hasta llegar a unos recodos del camino. Zona del río cubierta por altas cañas y que suele ser bastante rica en barro. A mano izquierda, el terreno despejado se ha convertido en un campo de fútbol donde es imposible no ver detenerse y donde siempre hay alguien compitiendo.
Ya falta poco para llegar. El paisaje vuelve a cambiar y se suceden largas y altas bóvedas arbóreas intercaladas con algunos metros de vía bajo el sol. A lo lejos empiezan a divisarse las primeras casas de Pinos-Genil.
Finalmente, llegamos a la plaza del pueblodonde se levanta el ayuntamiento. Enfrente, una plaza con tres caños de agua fresca. Al otro lado del río poblado de patos, la iglesia.
En el pueblo abundan los bares y restaurrantes, de lo que recomiendo los de la margen derecha del río, donde el fresco reparador se conjuga con el rumor del agua al correr y el parpar de los alegres patos para conferir al ambiente una paz y tranquilidad únicas.
La vuelta es sencilla: el caminante puede volver a Granada en autobús desde la parada junto a la antes mencionada fuente o, por qué no, recorrer los a pie los diez kilómetros que lo separan de la capital.
Haced la rutita, sumaos al camino y comentad qué os parece...
A ver...a ver...leo periódicos, escucho la radio...me pedisteis noticias, me pedisteis más información de actualidad, algo que llevaros a la boca para saborear lo que está pasando hoy en el mundo. Y yo pienso ¿qué puede interesar en un blog dedicado a los viajes, a los deportes y a la naturaleza? Me acuerdo de aquella entrada sobre los delfines...¡eureka!
No sé si lo sabíais, pero el pasado 29 de octubre de 2012, el parque eólico marino más grande del mundo comenzó por fin a generar energía eléctrica. Con esta noticia me sorprende el ABC en el momento de escribir esta entrada.
Tras un año de construcción, las 175 turbinas eólicas se encuentran ya produciendo hasta un total de 630 megavatios de potencia -870 cuando se termine definitivamente el parque- para suministrar electricidad a casi medio millón de ciudadanos británicos. Las mencionadas turbinas se encuentran agrupadas en una superficie total de 245 kilómetros cuadrados, ampliables una vez terminada por completo la primera fase de este megaproyecto.
El parque está situado en el estuario del Támesis, y en su fabricación y posterior explotación colaboran E.ON, Dong y Masdar. Fuera del proyecto quedó el grupo francés en beneficio de Dong Energy, el gigante energético chino.
Qué duda cabe de que, como afirmó en su día el consejero de la energética alemana E.ON en el Reino Unido, este parque marcará un hito en el uso de las energías renovables. Y es que las renovables son el futuro: una energía limpia, que no se agota...en fin, una oportunidad magnífica para dejar de depender del petróleo que, además, esquilma a los países que no lo producen.
El parque comenzó a construirse algo más de un año, y ya se ha convertido en un ejemplo a seguir...
Sí, me dirijo a ti porque sé que esto te interesará. Sé que pocos como tú apreciarán la imagen que he visto esta misma tarde de vuelta a Granada.
Era un desplazamiento más. Uno de tantos entre aquel rincón perdido de la costa almeriense y la ciudad de la Alhambra, rodeada como siempre por las mismas montañas nevadas a las que precedían los mismos bosques y peñas. No había nada nuevo en aquel rutinario viaje salvo, tal vez, la finalidad del mismo.
Leía. No había mucho más que hacer a las cuatro de la tarde. De vez en cuando miraba por la ventana del autobús para ver el paisaje amarillento de la Almería profunda, de la gran desconocida. Un territorio yermo, seco, azotado por el sol incluso los días nublados.
Casi no había pegado ojo la noche anterior, así que dejé que el sueño me venciera hasta llegar a mi destino.
Cuando abrí los ojos, cerca ya de Guadix, no pude dar crédito a lo que vi: el sol brillaba sin quemar, dejándose caer poco a poco contra las montañas; el cielo era de un color azul intenso, tanto que dolían los ojos si uno fijaba en él la mirada; los colores eran nítidos, las formas de los árboles, perfectamente coloreados, se recortaban contra el paisaje verde y gris de la provincia granadina como jamás lo habían hecho antes.
A lo lejos se levantaba el campanario de la catedral de Guadix, donde nos acercábamos para hacer la última parada del camino. La ciudad crecía a medida que avanzábamos y sus formas, como delineadas por un invisible artista, se hacían robustas bajo el sol rojizo de la tarde.
Tendrías que haber visto aquellos colores. Nunca antes la divina paleta de la naturaleza los había retocado de tal manera: entre los ramajes se distinguían tonalidades de verdes y clareaba alguna hoja amarillenta, colorida heraldo del otoño que entra.
Las masas boscosas, repartidas aquí y allá circundando la ciudad, se hacen más compactas conforme la mirada se dirige a Sierra Nevada. Pronto, muy pronto, la sombra del otoño caerá sobre las montañas, engullirá cualquier color y forma sobre las laderas duras y escarpadas de esta tierra; pero aún se dejan ver los encinares y los sauzales, salpicados por cipreses, pinos y matorrales.
Guadix queda atrás cuando lo dejamos, y la catedral se despide del viajero atento a su sonido. Son las siete de la tarde y al sol le quedan pocas horas de vida. Pero las justas. Las justas para dejarnos llegar a la capital a través de las peñas grises y los valles fértiles de esta tierra mágica.
En fin, hasta aquí puede narrar mi pluma, sin tinta ya de la emoción. Seguro que tu ojo sería mucho más certero con una cámara, seguro que tú hubieras arrancado un recuerdo imborrable a estos lugares.
Y de la mano de Globoviajero seguimos moviéndonos por una tierra de leyendas, un puente entre culturas de lo más diversas, un país rico en cuentos y tradiciones: México.
La leyenda que os traigo hoy se llama "El conejito de la luna" y narra la historia de un mágico encuentro entre el dios Quetzalcóatl y un tierno conejito que le ofrecerá su incondicional ayuda.
Una muestra más, como digo, de la creatividad del pueblo mexicano...
El refranero es sabio, dicen; y malagueños, almerienses y murcianos han tenido la desgracia de comprobar eso de que a perro flaco todo se le vuelven pulgas.
En medio de la fuerte crisis económica que padece España y que parece estar cebándose especialmente con las regiones del sur, después del fuerte terremoto que destruyó buena parte de Lorca y de los terribles fuegos de este verano, las provincias andaluzas de Málaga y Almería, así como la Región de Murcia han sufrido inundaciones que han acabado con lo poco que quedaba.
El 28 de septiembre de 2012 las fuertes lluvias, a las que estamos poco acostumbrados en el ardiente sur -excepción hecha de Granada- y la dejadez de las Administraciones en las tareas de limpieza de las ramblas que surcan nuestras provincias, provocaron que el agua demostrara lo sencillo que resulta desencadenar una tragedia en pocas horas.
Las dantescas imágenes se sucedieron aquí y allá, expandiéndose su publicación en las redes sociales mientras se inundaban pueblos y las infraestructuras crujían -en el mejor de los casos- bajo el peso del agua.
Almería y Murcia quedaron prácticamente incomunicadas al caer varios puentes y hundirse numerosas carreteras. Hasta hace poco tiempo, de hecho, no podía accederse a Lorca si no era dando un rodeo por la costa.
Y es que Almería, la provincia del sol, la provincia de cine, vivió durante unas horas su película más aterradora. De acuerdo con los datos ofrecidos por la Junta, fue Almería la provincia más castigada: allí se registró el mayor número de llamadas de emergencia y de incidencias.
Pueblos como Zurgena quedaron completamente incomunicados, y el Poniente almeriense no quedó atrás. No obstante, remitiéndome de nuevo a las informaciones del Gobierno andaluz, el Levante fue la región más afectada de todas; concretamente las localidades de Vera, Huércal-Overa, Antas y Pulpí.
En Vera, de la que tanto se ha hablado ya en este blog, ciudadanos de Las Buganvillas, Puerto Rey y Pueblo Laguna tuvieron que ser realojados cuando la rambla del río Antas no pudo contener por más tiempo la avalancha de agua que venía arrasando la provincia desde el norte. Para que se hagan una idea de la devastación de la naturaleza en Almería, fueron desalojadas 500 personas entre Málaga y Almería; 300 de ellas vivían en Vera, de acuerdo con las informaciones de El Mundo.
Al día siguiente sobraban las palabras: Puerto Rey era una enorme montaña de barro, de muros destruidos, de casas reventadas desde dentro, de vehículos volcados y arrojados al Mediterráneo, a los servicios de búsqueda terrestres tuvieron que sumarse patrulleras marítimas para encontrar a los desaparecidos. Vera amaneció incomunicada con Garrucha por la costa, y sólo podía ire desde la localidad a Mojácar, Garrucha y Turre a través de Los Gallardos, lo que supone un considerable rodeo.
Pero no todo estaba perdido. El mismo día de la tagedia, que ocurrió a plena luz del día, ya había vecinos trabajando en sus casas para limpiar los metros de barro que las cubrían, y a los que se han ido sumando voluntarios y militares, especialmente de la UME -a la que pudimos ver también en los incendios este verano y en otras catástrofes naturales-.
No todo está perdido porque los sureños somos gente acostumbrada a luchar, a no achicarnos ante ninguna situación, a levantarnos cada vez que nos caemos. No todo está perdido porque, entre lágrimas, los almerienses saben recomponerse y andar camino.
Desde este espacio quiero enviar un saludo a mis vecinos que lo han perdido todo.
*Estas imágenes han sido amablemente cedidas por Víctor Domínguez y dejan ver una idea de lo que fue aquel día.