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viernes, 1 de febrero de 2013

Ciudades para el siglo XXI: Granada

Ha llegado el nuevo año. Por caminos y ciudades cumple un año y llega cargadito, como los Reyes Magos, de nuevos proyectos.

Esta Navidad ha dado para mucho, no os engaño. Después de muchas vueltas a la cabeza y noches enteras en vela buscando nueva información, generando nuevos proyectos y fortaleciendo la imagen de este bebé al que todos ayudamos a crecer, han surgido ideas que, espero, den a conocer mejor el mundo en el que vivimos.

Y hoy os traigo algo novedoso. Y es que hoy me pongo más serio y dejo que otros hablen por mí. Os traigo dos de los episodios de la serie documental Ciudades para el Siglo XXI de RTVE.
Vamos a visitar Granada, de la que ya os he hablado tantísimo, de un modo diferente. La ciudad caleidoscopio va a abrirse ante nosotros de la mano de los profesionales de la televisión en esta magnífica obra a medio camino entre el documental televisivo y la guía de viajes, de la que además toma el nombre este nuevo proyecto-serie que comenzamos en este espacio.

Sin más dilación os dejo con los dos documentales (una hora en total) sobre la ciudad de la Alhambra...



Y aquí os dejo el segundo documental. No tiene desperdicio...



Espero que los hayáis disfrutado. ¡Nos vemos a los pies de Sierra Nevada para perdernos por las teterías de la ciudad!

lunes, 3 de diciembre de 2012

Granada: Conocer la ciudad en cuatro paseos

Si hay algo difícil de lograr en esta vida, es organizar en paseos las ciudades más bellas del mundo. Ya lo hicimos con Roma en su día, pero Granada es diferente: Granada en una ciudad que se abraza a sí misma, que se encierra en sí misma, que gira en torno a sí misma y se autocontempla sin llegar a entenderse. Roma, en cambio, es una ciudad abierta, que se expande sin control en el tiempo y en el espacio, que crece a lo largo y a lo ancho sin freno alguno.

No obstante, puede ser interesante dividir la ciudad para abarcarla mejor y profundizar en su conocimiento. Por esta razón os propongo cuatro paseos que entrecruzándose harán las delicias del viajero.


La Alhambra

No podía faltar en esta selección una visita al complejo que ha hecho a Granada conocida en todo el mundo.
Visitar la octava maravilla del mundo no puede no estar en la agenda del viajero, pues a menudo es imposible entender la ciudad sin visitar la enorme mole de piedra rojiza que se alza como un barco dominando la ciudad.

Los palacios nazaríes, los bellos jardines del Generalife, el Palacio de Carlos V...todo en la Alhambra conspira para que la magia acumulada durante siglos haga creer al viajero cualquiera de las historias que se cuentan sobre la inconmensurable obra de arte musulmana.


Los barrios

Ocho son los distritos que componen Granada: Norte, Beiro, Centro, Chana, Genil, Albaycín, Ronda y Zaidín.

Los barrios que visitaremos serán los más célebres y bellos de la ciudad, en los que el viajero y el estudiante puede perderse in sentir nostalgia de lo que deja atrás. Nuestro paseo recorrerá el Realejo, el Albaycín y el Sacromonte, Genil y Centro.


Granada histórico-religiosa

Como ya ocurriera con las entrada dedicadas a Roma, es absolutamente necesario repasar la ciudad de la Alhambra desde el punto de vista religioso; esto es, haciendo escala en cada iglesia o, si es que el paseo llegara a resultar agotador, en las más importantes.

Esto nos permitirá acercarnos a la catedral, recorrer el llamado Paseo de los Tristes, visitar San Juan de Dios, y un sin fin de magníficos monumentos más, tanto civiles como religiosos.

Granada: Universidad y cultura

No puede hablarse de Granada sin pensar en su carácter universitario. Toda la ciudad parece girar en torno a la cultura y la investigación desde que se fundara la Madraza y, después, la Universidad.

Es casi una obligación ir al Parque de las Ciencias, a los campus de Ciencias y de la Cartuja, entrar a conocer facultades como la de Derecho y Traducción...



Por todo esto, conocer Granada significa, en definitiva, un lujo al alcance de todos.

lunes, 26 de noviembre de 2012

La Abadía del Sacromonte de Granada

La Abadía del Sacromonte es un lugar mágico, poderoso, de esos que respiran, que desprenden una energía que lo cubre todo y embriaga los sentidos.
Situada en lo más alto del célebre barrio granadino del Sacromonte, la abadía ofrece paz, calma, unas vistas maravillosas y una fuente de historia de la ciudad la Alhambra.

Puede que no sea tan conocida como el ya mencionado monumento, ni tan bella como el Paseo del padre Manjón, más conocido como Paseo de los Tristes; ni tan animada como cualquiera de los locales de Pedro Antonio de Alarcón, ni tan ricamente decorada como la iglesia de San Juan de Dios; pero nadie puede negar que se trata de un sitio especial.

La abadía está ligada a la religión, sí; pero también a la educación de colectivos tan especiales en España como los gitanos. Incluso hoy en día cumple funciones relacionadas con la educación y el conocimiento, además de ser un centro de culto religioso, por supuesto. No obstante, lo más hermoso de este emblema -muchas veces olvidado- de la ciudad puede que lo compongan las historias que encierra en su interior...

Piedra blanca o piedra negra

Cuando uno desciende a las catacumbas, además del frío y la claustrofobia, lo invade una sensación sagrada, mística. Allí conocerá una de las leyendas más bellas que encierra la ciudad: la historia de dos grandes piedras, separadas, casi oculta una en uno de los angostos corredores, con poderes mágicos.

Cuenta una antigua historia cuyos orígenes -como el de todas las historias que merecen la pena- se desconoce, que al contacto con la piedra negra, el visitante encontrará a su media naranja en el plazo de un año. No, esto no asegura el matrimonio o el noviazgo, sino que hallará a la única persona en el mundo capaz de completarlo por completo, su verdadero amor eterno.
¡Pero cuidado los enamorados! Al contacto con la piedra blanca, nuestra pareja actual desaparecerá para siempre de nuestras vidas.

No es de extrañar, aunque a veces sorprende, que muchas parejas vayan juntas a la abadía, toquen la piedra blanca y, acto seguido, se dirijan a tocar la piedra negra para encontrar a sus respectivos verdaderos amores.

Mártires y momias

En realidad, toda Granada está llena de restos de mártires y momias. Uno puede verlos en las iglesias y en la catedral que salpican una ciudad ligada a la religión hasta sus mismas raíces, pero aquí, apartados del mundanal ruido que aturde los sentidos a pie de calle, contemplar a quienes dieron su vida por la fe, adquiere un cariz especial.

En las catacumbas o en la capilla, la imagen de aquellos que se encuentran durmiendo el llamado Sueño de los Justos, no puede dejar a nadie indiferente.

Los Libros plúmbeos

Pocos conocen la historia de estos misteriosos libros que tanto dieron que hablar en su día, hace ya más de cinco centurias; pero el tiempo no ha borrado del todo su recuerdo.

Para encontrar el origen de esta historia -que no leyenda- hay que remontarse al período inmediatamente posterior a la Reconquista, a un siglo después, cuando los musulmanes y judíos conversos, y aquellos que, sin convertirse, permanecieron en sus hogares en tierra cristiana, tuvieron que padecer la presión social a la que los sometían los nuevos pobladores con su nueva fe.

En este contexto histórico fueron descubiertos en el lugar donde ahora se encuentra la abadía, restos humanos pertencientes al mismísimo San Cecilio, mártir granadino y patrón de la ciudad, y veintidós planchas de plomo con extraños textos escritos en latín y árabe. En aquellos "libros" se recogían las supuestas palabras de la Virgen María, quien trataba, a través de sus nuevos hagiógrafos, conciliar el Islam y el Cristianismo en la nueva España.

Aunque los restos fueron dados por buenos y reubicados, el fraude de los libros no tardó en desvelarse: aquellos textos fueron escritos por dos médicos mudéjares para aliviar la ya mencionada presión social. Los libros fueron devueltos a la ciudad por el Vaticano y hoy en día pueden verse en el museo de la abadía.

Pese a que el fraude se destapó, el arzobispo Cabeza de Vaca decidió erigir un centro de peregrinaje y culto que compitiera con Santiago de Compostela, Roma o La Meca.


Sin duda, la abadía es uno de esos lugares que el buen viajero no puede dejar de visitar si tiene a bien visitar esta joya de la corona española...

viernes, 19 de octubre de 2012

Estampas de viajes: De vuelta a Granada

Hola Víctor:

Sí, me dirijo a ti porque sé que esto te interesará. Sé que pocos como tú apreciarán la imagen que he visto esta misma tarde de vuelta a Granada.

Era un desplazamiento más. Uno de tantos entre aquel rincón perdido de la costa almeriense y la ciudad de la Alhambra, rodeada como siempre por las mismas montañas nevadas a las que precedían los mismos bosques y peñas. No había nada nuevo en aquel rutinario viaje salvo, tal vez, la finalidad del mismo.

Leía. No había mucho más que hacer a las cuatro de la tarde. De vez en cuando miraba por la ventana del autobús para ver el paisaje amarillento de la Almería profunda, de la gran desconocida. Un territorio yermo, seco, azotado por el sol incluso los días nublados.
Casi no había pegado ojo la noche anterior, así que dejé que el sueño me venciera hasta llegar a mi destino.

Cuando abrí los ojos, cerca ya de Guadix, no pude dar crédito a lo que vi: el sol brillaba sin quemar, dejándose caer poco a poco contra las montañas; el cielo era de un color azul intenso, tanto que dolían los ojos si uno fijaba en él la mirada; los colores eran nítidos, las formas de los árboles, perfectamente coloreados, se recortaban contra el paisaje verde y gris de la provincia granadina como jamás lo habían hecho antes.

A lo lejos se levantaba el campanario de la catedral de Guadix, donde nos acercábamos para hacer la última parada del camino. La ciudad crecía a medida que avanzábamos y sus formas, como delineadas por un invisible artista, se hacían robustas bajo el sol rojizo de la tarde.
Tendrías que haber visto aquellos colores. Nunca antes la divina paleta de la naturaleza los había retocado de tal manera: entre los ramajes se distinguían tonalidades de verdes y clareaba alguna hoja amarillenta, colorida heraldo del otoño que entra.

Las masas boscosas, repartidas aquí y allá circundando la ciudad, se hacen más compactas conforme la mirada se dirige a Sierra Nevada. Pronto, muy pronto, la sombra del otoño caerá sobre las montañas, engullirá cualquier color y forma sobre las laderas duras y escarpadas de esta tierra; pero aún se dejan ver los encinares y los sauzales, salpicados por cipreses, pinos y matorrales.

Guadix queda atrás cuando lo dejamos, y la catedral se despide del viajero atento a su sonido. Son las siete de la tarde y al sol le quedan pocas horas de vida. Pero las justas. Las justas para dejarnos llegar a la capital a través de las peñas grises y los valles fértiles de esta tierra mágica.

En fin, hasta aquí puede narrar mi pluma, sin tinta ya de la emoción. Seguro que tu ojo sería mucho más certero con una cámara, seguro que tú hubieras arrancado un recuerdo imborrable a estos lugares.

Te dejo ya, voy a tratar de recordar...


Francisco Cano Carmona.
Granada, 30-8-12

viernes, 13 de julio de 2012

Granada, edificios encantados y fantasmas

Granada es una ciudad llena de misterio, llena de luz y de sombras, y pocos son los viajeros que escapan a la mágica sensación que flota en el ambiente.

La historia de Granada, con sus guerras, sus profundos cambios políticos, sociales, económicos y culturales, la han convertido en una ciudad más cercana a la leyenda que a la realidad.

Sus calles, plazas y edificios cuentan historias que helarían la sangre en ocasiones.
Dominada por la Alhambra, un lugar de ensueño que ha inspirado miles de historias, la ciudad cuenta con edificios encantados por los que pasean fantasmas o en los que se escuchan lamentos y aullidos.

No son pocos. Parece que la ciudad fuera un auténtico imán para los fenómenos paranormales y que las ánimas, como los viajeros, se negaran a abandonar las calles y edificios de la joya de la Corona española.

El Hospital Real, la Chancillería, el edificio de la Diputación o la propia Alhambra son solo algunos de los ejemplos más conocidos Granada.

Recorramos juntos el paseo por la Granada de los misterios y los fantasmas en Suite101.