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viernes, 22 de febrero de 2013

La alta velocidad "low cost" es una realidad en Francia

Sí, decid que me obsesionan los trenes. No os cortéis. Pero es que pocos medios de transporte hay en el mundo tan limpios y románticos como el ferrocarril. Ya hemos tenido la oportunidad de conocer algo sobre este medio en este mismo espacio, y hoy me he propuesto volver a la carga porque el tren vuelve a estar de actualidad tanto a un lado como a otro de los Pirineos.
Y, como pedisteis el verano pasado, queridos compañeros de viaje, la actualidad tiene que hacerse realidad en Por caminos y ciudades.

Pese a que el tren ha sido el protagonista estas semanas en España gracias a la nueva política de precios de RENFE, la entrada de hoy viene directamente desde el país del queso y el amor. Y es que Francia ha estrenado sus primeros vagones de alta velocidad low cost; es decir, a bajo coste. Una apuesta por la competitividad del ferrocarril galo frente a la alta velocidad china, de la que ya se habló también en este espacio.

Los billetes pueden comprarse desde el martes 19 de febrero de 2013 a partir de, nada más y nada menos, 10 euros; lo que convierte a este servicio en el más competitivo de Europa. Se eliminan, eso sí, el vagón cafetería y las comodidades de la clase Premium, pero merecerá la pena si se puede seguir disfrutando del medio a un precio igual o menor que los de las aerolíneas; aunque se calcula que empiece a ser rentable a partir de 2017, una vez reembolsados los diez millones de euros de inversión inicial. Estos nuevos vagones, llamados Ouigo, podrán dar cabida a un total de 1.268 pasajeros, un 20% más que los vagones "tradicionales" de alta velocidad francesa.

Entre los principales peros de este nuevo servicio se encuentran el hecho de que hará falta reservar con mucha antelación para poder obtener uno de esos 400.000 billetes a 10 euros, y, quizá lo peor, que la circulación es únicamente hacia el sur, entre Saint-Exupéry y Marsella -que estará de moda todo este año- y entre Marne-la-Vallée, Lyon y Montpellier.

Esta noticia está muy relacionada en el tiempo con la del abaratamiento de los precios por parte de RENFE y el anuncio de creación de una nueva línea de alta velocidad que ya une Francia y España. Parece que la SNCF, versión gala de la RENFE, está dispuesta a hacer del tren el nuevo motor del turismo y la economía en Europa.

Aunque no podemos saber todavía si el proyecto de una Europa fuerte a través del ferrocarril se hará realidad, sí sabemos que la sociedad francesa logró un beneficio neto de 383 millones de euros (+272 % respecto a 2011) y un volumen de negocios de 33.800 millones de euros (+3 %), pese al descenso de viajeros en tren, cifra que se situó alrededor de los 102 millones de pasajeros.

Esperemos que recorrer Europa en tren, especialmente para los españoles, sea por fin un sueño de fácil consecución. Y los europeos podamos mirar nuevamente al tren como el medio que nos definió.

viernes, 18 de enero de 2013

Marsella, capital cultural europea

Marsella es la segunda ciudad más poblada de Francia, la más extensa del mediodía francés, el mayor puerto del Mediterráneo y el tercero más importante de Europa; y, desde el 12 de enero de 2013, la capital cultural europea durante todo el año junto a la ciudad eslovaca de Kosice.

El concurso a la capitalidad europea se creó en 1985 bajo el nombre de Ciudad Europea de la Cultura, y desde entonces son más de treinta las ciudades que han recibido el título. En 1999 se renombró dicho concurso y comenzó a utilizarse el nombre de Capital Europea de la Cultura.

La primera ciudad que obtuvo dicho reconocimiento fue, como no podía ser de otro modo, Atenas. Y un año más tarde recibiría el honor Florencia, la capital toscana. En España sólo Madrid ha obtenido el título de Ciudad Europea de la Cultura, y la leonesa ciudad de Salamanca recibió en 2002 el título de Capital Europea de la Cultura después de Santiago de Compostela, que lo recibió en el año 2000.

Estos nombramientos forman parte de la política comunitaria para acercar entre sí las diferentes ciudades del continente europeo.
La elección de las ciudades es, hoy en día, rotaroria. Esto permite que los Estados miembros -los países europeos no pertenecientes a la Unión Europea disfrutaron hasta 2001 del Mes Europeo de la Cultura- vean satisfechas sus aspiraciones culturales y económicas evitando, al mismo tiempo, la fuerte rivalidad surgida entre las diferentes ciudades candidatas.

Estas iniciativas por parte de las alta instituciones europeas conllevan el crecimiento a corto y medio plazo de las ciudades bendecidas con tales títulos; gracias, especialmente, a la gran cantidad de viajeros que visitan dichas ciudades. Además, resultan una oportunidad única para hacer partícipes del crecimiento y sostenimiento de la ciudad a todos y cada uno de sus ciudadanos, implicados en los numerosos actos que las distintas autoridades locales y centrales tienen preparados para este año.

Desde 1985, el Ministerio de Cultura, Investigación y Enseñanza Superior luxemburgués es la sede de la red de Capitales y Meses Culturales Europeos (ECCM), que vela por el efectivo cumplimiento de los objetivos perseguidos en los nombramientos, especialmente el traspaso de conocimientos entre las distintas ciudades.

Ahora le toca el turno, como decía, a la ciudad costera francesa de Marsella, capital de la Provenza y motor económico de la Francia mediterránea.

Para este año, la ciudad francesa revivirá las historias de los grandes navegantes y conquistadores mediterráneos y europeos. Ulises, Julio César, y otros grandes personajes se fundirán con exposiciones de arte contemporáneo en una explosión cultural que demuestre al mundo el espíritu europeo de Marsella y que supondrán un marco perfecto para visitar la ciudad.