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lunes, 25 de febrero de 2013

El AVE, un medio cada vez más competitivo para conocer España

El pasado 16 de enero, la ministra Ana Pastor anunció que los billetes del AVE se abaratarían, en función de la demanda, para hacer del tren un medio de transporte competitivo y accesible a todos los ciudadanos, tan válido para los viajeros como los vuelos de bajo coste. Sólo una semana después, volvió a anunciar, esta vez en Antena 3, que los precios tendrían descuentos de entre el 30% y el 70%; y lanó un mensaje claro: la alta velocidad llegará a Galicia en 2018; aunque esta, como la mayoría de promesas de la mayoría de ministerios dedicados a las obras públicas en el mundo, aún está por ver.

El caso es que, más allá de promesas políticas, RENFE, la sociedad nacional de ferrocarriles, ha bajado sus precios de forma general un 11% desde el 8 de febrero de 2013, lo que contribuye en buena medida a poner coto a los -en ocasiones- abusivos precios de la alta velocidad en España, que han hecho del tren un medio limpio pero poco rentable a los ojos de los viajeros españoles.

Los descuentos de hasta el 30% anunciados por la ministra de Fomento entrarán en vigor en marzo para jóvenes menores de 26 años, mientras que otro descuento del 20% para viajes múltiples hará lo propio a partir de junio. Pero los descuentos no se quedan ahí: junto a los denominados "Promo", RENFE ha ideado otro descuento llamado "Mesa" por el que un grupo de cuatro personas podrá viajar con hasta un 60% de descuento. Y por si esto fuera poco, se ha presentado también el "Bono AVE", con descuentos de hasta el 35% en cada viaje del total de los 10 incluidos en la oferta. Asimismo, se realizarán los tradicionales descuentos del 40% de los billetes para viajes de ida y vuelta, pero aplicando el 20% en cada billete, y no el total del porcentaje sobre el billete de vuelta.

Estos descuentos coinciden en el tiempo con los llevados a cabo por la SNCF en Francia, cuya alta velocidad se ha sometido a una importante democratización, tal como publiqué el pasado viernes; así como con la apertura de una nueva línea ferroviaria de alta velocidad entre España y Francia.

Se trata, sin duda, de una importantísima apuesta por el tren como medio de transporte frente a otros que han ido despuntando a lo largo de los últimos años, tales como el avión. Puede, como dije en la anterior entrada, que el tren deje de ser el símbolo del pasado de Europa para convertirse en su futuro. No por nada el ferrocarril ha representado siempre el progreso a uno y otro lado del océano.

Pero eso está por ver, como dije antes. Sólo nos queda esperar al compás del chacahá...




viernes, 22 de febrero de 2013

La alta velocidad "low cost" es una realidad en Francia

Sí, decid que me obsesionan los trenes. No os cortéis. Pero es que pocos medios de transporte hay en el mundo tan limpios y románticos como el ferrocarril. Ya hemos tenido la oportunidad de conocer algo sobre este medio en este mismo espacio, y hoy me he propuesto volver a la carga porque el tren vuelve a estar de actualidad tanto a un lado como a otro de los Pirineos.
Y, como pedisteis el verano pasado, queridos compañeros de viaje, la actualidad tiene que hacerse realidad en Por caminos y ciudades.

Pese a que el tren ha sido el protagonista estas semanas en España gracias a la nueva política de precios de RENFE, la entrada de hoy viene directamente desde el país del queso y el amor. Y es que Francia ha estrenado sus primeros vagones de alta velocidad low cost; es decir, a bajo coste. Una apuesta por la competitividad del ferrocarril galo frente a la alta velocidad china, de la que ya se habló también en este espacio.

Los billetes pueden comprarse desde el martes 19 de febrero de 2013 a partir de, nada más y nada menos, 10 euros; lo que convierte a este servicio en el más competitivo de Europa. Se eliminan, eso sí, el vagón cafetería y las comodidades de la clase Premium, pero merecerá la pena si se puede seguir disfrutando del medio a un precio igual o menor que los de las aerolíneas; aunque se calcula que empiece a ser rentable a partir de 2017, una vez reembolsados los diez millones de euros de inversión inicial. Estos nuevos vagones, llamados Ouigo, podrán dar cabida a un total de 1.268 pasajeros, un 20% más que los vagones "tradicionales" de alta velocidad francesa.

Entre los principales peros de este nuevo servicio se encuentran el hecho de que hará falta reservar con mucha antelación para poder obtener uno de esos 400.000 billetes a 10 euros, y, quizá lo peor, que la circulación es únicamente hacia el sur, entre Saint-Exupéry y Marsella -que estará de moda todo este año- y entre Marne-la-Vallée, Lyon y Montpellier.

Esta noticia está muy relacionada en el tiempo con la del abaratamiento de los precios por parte de RENFE y el anuncio de creación de una nueva línea de alta velocidad que ya une Francia y España. Parece que la SNCF, versión gala de la RENFE, está dispuesta a hacer del tren el nuevo motor del turismo y la economía en Europa.

Aunque no podemos saber todavía si el proyecto de una Europa fuerte a través del ferrocarril se hará realidad, sí sabemos que la sociedad francesa logró un beneficio neto de 383 millones de euros (+272 % respecto a 2011) y un volumen de negocios de 33.800 millones de euros (+3 %), pese al descenso de viajeros en tren, cifra que se situó alrededor de los 102 millones de pasajeros.

Esperemos que recorrer Europa en tren, especialmente para los españoles, sea por fin un sueño de fácil consecución. Y los europeos podamos mirar nuevamente al tren como el medio que nos definió.

viernes, 5 de octubre de 2012

Una vez más, el desprecio de Ryanair por la seguridad de sus pasajeros

No sólo a base de incendios se nos quita el sueño a los españoles. España ha ardido tanto como su bolsa en los últimos meses, pero esa no es la cuestión que me trae hoy a la palestra. Ya antes de este breve parón publiqué una entrada sobre lo mal que andaba navegando la compañía irlandesa Ryanair en España.


Y la cosa no terminó ahí. Cierto que hasta ahora no ha pasado del susto, pero nunca sabemos cuándo los astros se conjugarán contra los viajeros y la compañía jugará un papel esencial en dicha conjura.

Me explico, por si alguno anda perdido aún: resulta que en julio de 2012 la aerolínea fue estrella protagonista de tres noticias que encogieron el corazón de quienes acostumbran a moverse en avión. La primera es que un avión de la compañía golpeó en pista a otra nave de American Airlines; poco tiempo después, un aparato de la compañia irlandesa solicitó un aterrizaje de emergencia por falta de combustible, y la acción se repitió en, al menos, dos ocasiones más.

Pues bien, como todo esto le parece poco a la aerolínea, han decidido terminar la temporada a lo grande: dos aviones han sufrido sendos problemas con la despresurización de sus respectivas cabinas, lo que ha provocado numerosos ataques de ansiedad y algún que otro problema en los oídos de los pasajeros.
Además, un ataque de chinches -no, no estoy de broma- sorprendió a los viajeros de otro vuelo a principios de septiembre.

Seguro que a Ryanair le da lo mismo. Ya se puso valiente cuando la AESA la amenazó con retirarle la licencia devuelo -y Bruselas para colmo frena las intenciones del Gobierno español-, pero los viajeros no podemos poner nuestra seguridad en manos de cuatro cafres.

Si es que el mejor día nos dicen que hay que empujar el avión...

lunes, 20 de agosto de 2012

Ryanair a punto de perder su licencia de vuelo en España

La aerolínea líder en cuanto a número de pasajeros en España corre ahora el riesgo de perder su mercado en el país ibérico, ya que el Ministerio de Fomento la ha amenazado con retirale el AOC (Certificado de Operador Aéreo) después de que tres naves de la famosa compañía irlandesa Ryanair solicitaran un aterrizaje forzoso el pasado 26 de julio. Y sí, las tres el mismo día.

Pero las gracias de la compañía de bajo coste no terminan ahí: en ese mismo mes un avión de Ryanair con 169 pasajeros en su interior golpeó a un Boeing 767-300 de American Airlines en pista y el piloto decidió, sin reparo alguno, darse a la fuga. Como si nadie supiera de qué avión se trataba.

Esta es la gota que ha colmado el vaso, ya lleno con los más de cien expedientes que la AESA (Agencia Estatal de Seguridad Aérea) recopila sobre la compañía irlandesa, de la paciencia del ministerio español que dirige Ana Pastor.
Si una compañía no puede realizar vuelos seguros de acuerdo con la Ley de Aviación Civil, la misma perderá su licencia de vuelo en nuestro territorio.

Una pena que estas compañías, con un futuro nada oscuro por delante, se vean envueltas en este tipo de investigaciones y escándalos y, por si fuera poco, se pongan flamenquitas con uno de los estados que más viajeros le aportan.
¿Quién no ha volado o volaría con Ryanair? Yo desde luego, si me lo permiten, no volveré a hacerlo. Estaremos al tanto de lo que ocurre...

martes, 31 de enero de 2012

Erasmus en Roma: llegada al destino

"Un viaje de mil millas comienza
con un primer paso".
Lao-Tse



Este viaje comienza, como dije en mi anterior entrada, en Vera el 22 de septiembre de 2011. Desde allí, de noche aún, me dirigí a la estación de autobuses de Murcia, donde cogí el autobús que me llevaría a la Terminal 4 del aeropuerto de Madrid-Barajas para volar, finalmente, al aeropuerto de Ciampino (Roma).
Pero vayamos por partes, pues no quiero dejar a nadie sin la oportunidad de divagar un tanto sobre la posibilidad de usar otros medios diferentes al autobús; en este caso, el tren.
Lo cierto es que, desde que tuve que empezar a organizar el viaje y la posterior estancia en la capital italiana, rondó por mi mente la posibilidad de utilizar el tren desde Lorca, ciudad cercana a Vera, o Murcia dirección Madrid.
Esta idea ha de abandonarla pronto el viajero fustigado por el tiempo de los transbordos, como me encontraba yo mismo, por los siguientes motivos:

El tren de Lorca a Madrid –pensé en esta localidad murciana por ser la más próxima a Vera con conexiones ferroviarias– no es directo y cubre sólo el litoral mediterráneo hasta Narbona (Francia). Murcia ofrece, por otro lado, una buena conexión con la capital española gracias al ferrocarril. Aunque el billete resulta algo más caro que el del autobús, la reducción del tiempo no es despreciable.

Sin embargo, la falta de trenes que cubrieran una mayor franja de tiempo –sólo circulaba un tren por la mañana y otro por la tarde, sobre las 19:00h– terminó de convencerme de que el autobús era la mejor solución, pues ofrece una amplia posibilidad de elección de horarios y una mejor relación coste/tiempo; especialmente al moverse con los de clase Supra.

De este modo, mi autobús partió casi puntual en la medianoche del 22 al 23 de septiembre de 2011 con destino directo a la T4 de Madrid-Barajas, donde llegué con increíble puntualidad a las 4:50h de la madrugada del 23 de septiembre.

De la T4 a la T1, terminal desde donde vuela Ryanair, no lleva al viajero más de 15 minutos gracias al servicio de tránsito aeroportuario, pequeño autobús que cubre la línea entre las cuatro terminales de Madrid-Barajas; de modo que a poco más tarde de las 5:00h estaba ya esperando para facturar y pasando todos los controles de seguridad del aeropuerto.

Cierto es que los vuelos de Ryanair son baratos, especialmente si se compran con tantos meses de antelación, pero también es cierto que no recomendaría a nadie realizar un tipo de viaje como este con la aerolínea irlandesa por sus elevadas tasas de facturación. Al hilo de esto, y para evitar complicaciones a los futuros viajeros, quisiera recordarles que los mostradores de la compañía se encuentran situados a mano izquierda, al final de un pasillo, se entre desde donde se entre a la terminal.

A las 9:35h partía el vuelo. Por delante quedaban algo más de dos horas y media para aterrizar en el aeropuerto de Ciampino. Huelga decir que es impresionante la vista de la capital italiana desde el aire. Si el viajero tiene la oportunidad de aterrizar en Ciampino –yo lo recomiendo– podrá disfrutar del acueducto, el Vaticano, el Coliseo, los campos interiores y otras maravillas desde una posición privilegiada.
Lamento, ahora que lo pienso, no haber realizado fotografías de aquel espectáculo visual como sí he hecho en viajes anteriores; pero en aquel momento estaba tan maravillado, que la cámara fue lo último que se me pasó por la cabeza. En cualquier caso, vale más disfrutar de la experiencia en persona que miles de descripciones escritas.

Poco más tarde de las doce del mediodía –la franja horaria es la misma en España que en Italia– puse el primer pie en tierra italiana. La emoción era indescriptible, absoluta y, a día de hoy, aún no ha desaparecido.
Para el viajero que, habituado a ir y venir de una ciudad a otra, no haya tenido el placer de visitar Roma no me quedan sino palabras de felicitación, pues tiene aún la posibilidad de conocer, más que una ciudad, un mundo.

Prosigo con el relato de mi llegada. El aeropuerto de Ciampino es realmente pequeño y, en cierto modo, me recuerda al de Almería.
Poco tiempo después de mi entrada al edificio, recogí la maleta e intenté obtener un mapa gratuito de la ciudad que ofrecen en una pequeña ventanilla situada a la derecha de las cintas transportadoras.
Mi sorpresa fue mayúscula cuando me anunciaron que no quedaban. Con el tiempo, y tras muchos disgustos, me iría acostumbrando al modo de hacer italiano, ese extraño “va a ser que no he caído en eso hasta ahora…ahora sí, gracias…ya me levantaré”.

El aeropuerto está bien conectado con el centro gracias a una serie de autobuses que te llevan directamente a Termini, así como a otros que te llevan a la estación de tren de Ciampino, desde donde se puede sacar un billete de tren por un euro hasta Termini.
Sin embargo, en mi primer viaje a Roma no hice uso de ninguno de los medios. Me esperaba, o mejor dicho, esperé a que llegara el coche que habría de recogerme y dejarme frente a mi hotel cerca de Via Nazionale, una de las principales calles de la ciudad.

El coche circuló por una estrecha carretera, Via Apia Nuova, la única que conecta el aeropuerto con la capital. Y, tras un breve paseo en coche, acompañado de los generosos comentarios turísticos del conductor, un egipcio residente en Roma desde hacía más de 30 años, pude hacerme una idea de la situación de algunos de los edificios y monumentos más emblemáticos de Roma.

Huelga decir que la boca no respondía, abierta como estaba por las maravillosas obras con las que me encontraba a lo largo del trayecto.
Por fin, a cerca de las 15:00h del 23 de septiembre de 2011, me encontraba alojado en mi hotel; pero, claro está, esa es otra historia…

domingo, 29 de enero de 2012

Erasmus en Roma

“Las aventuras verdaderamente grandes son aquellas
que mejoran el alma de quien las vive”.
Alejandro Dolina



Bienvenidos a Por caminos y ciudades, un blog con el que quiero que pongamos en común nuestras experiencias viajeras.
Este espacio quisiera dedicarlo a cualquier aspecto que pudiera resultar interesante para el viajero a la hora de afrontar un viaje, por largo o corto que éste sea: desde una simple caminata a la hazaña de dar la vuelta al mundo.

Aunque antes de dejar España camino de Italia para cursar mis estudios como estudiante Erasmus, ya había viajado por otros países. Cierto es que esta experiencia ha sido la de más larga duración y, por ende, la que más momentos interesantes me ha ofrecido. Por ello inicio el apasionante viaje de escribir este blog contando mis aventuras y desventuras en tierras italianas.

El trayecto por este viaje se llevará a cabo por nueve ciudades y un paraje natural sin parangón: las ciudades de Roma, Florencia, Génova, Turín, Milán, Trento, Venecia, Nápoles y Pompeya, y el paisaje volcánico de la Solfatara. Por lo que esta no es más que la primera entrega de una serie de más de una treintena de entradas.

Mi viaje comienza en Vera, la pequeña ciudad del Levante almeriense donde nací. Desde allí partí en compañía de la familia hasta la estación de autobuses de Murcia, desde donde fui a la Terminal 1 del aeropuerto de Madrid-Barajas. Una vez allí, bien temprano, salió el avión que habría de dejarme en el aeropuerto de Ciampino (Roma), donde me esperaba, o mejor, donde esperé al coche que me llevaría hasta el centro de la ciudad.

De este modo, el 23 de septiembre de 2011 me encontraba acomodado a escasos metros de una de las arterias de la ciudad, Via Nazionale, a menos de cinco minutos a pie del corazón de los transportes de la ciudad y buena parte de Italia, la estación de Termini, y con el firme propósito de encontrar un alojamiento para mis próximos cuatro o cinco meses de estancia en la capital italiana. Comenzaba mi aventura...

Esto, empero, no es más que un breve resumen del comienzo de mi odisea, pero sirve como ejemplo de la enorme cantidad de medios de los que tiene que hacer uso el viajero internacional, y es una idea bastante aproximada de lo que deseo compartir con vosotros.

No obstante, quiero hacer saber que no tengo la menor intención de plasmar aquí hechos puntuales que pudieran haber acaecido a lo largo de mi Erasmus y que tengan un carácter más íntimo o personal.

La idea es otra. Quisiera explicaros cómo puede alguien vivir en un país como Italia, quisiera explicaros qué sitios son, o no, los más recomendables, qué transportes utilizar, qué lugares visitar, y cómo relacionarse con la ciudad; ya que, sin duda, Roma es una ciudad que puede dar mucho de sí cuando sé sabe cómo pedírselo; y, por supuesto, es un lugar magnífico para vivir la experiencia Erasmus.

Os invito a acompañarme en este viaje. Os invito a descubrir un país lleno de maravillas y una de las ciudades más impresionantes del mundo.