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viernes, 12 de julio de 2013

Música de España (II): Pasodobles (I)

Como ya se dijo en la entrada anterior referente a la música española, el pasodoble es una de las señas de identidad cultural española.
Y es que este género musical lo impregna todo: fue introducido para las festividades taurinas a la hora de animar las corridas, se ha empleado en marchas militares, etc.

En pocas manifestaciones culturales de la sociedad española no suena algún pasodoble. Y, sin duda, uno de los más famosos e identificativos de España, especialmente de su fiesta nacional, es España cañí, que incluso tiene letra y fue magníficamente interpretado por el artista almeriense Manolo Escobar...




Nerva fue un importante emperador romano predecesor del hispano Trajano y deificado por este mismo. En su honor fue llamado así el famoso pueblo onubense en el que nació el célebre compositor Manuel Rojas, autor del pasodoble homónimo que os presento aquí abajo...





A base de grandes hombres se ha compuesto no sólo la historia sino la música española. El pasodoble es en buena medida un canto a grandes personajes de España.
En este caso, el torero Fernando Gómez García, más conocido como El Gallo, inspiró al autor del aún más conocido Gallito. Espero que os guste la pieza...



miércoles, 19 de junio de 2013

Actualidad en "Por caminos y ciudades" (III)

Hola, queridos amigos. Una semana más, después de un largo período de silencio informativo, os traigo una de esas entradas en las que recogemos lo mejor de nuestros periódicos.
Hoy os presento cuatro noticias, de las cuales , las tres primeras están estrechamente relacionadas y versan, ahora sí, sobre ciudades...

La primera noticia se desarrolla en la India. Recordadme que un día traiga algo sobre el vasto país asiático. Y es que el gigante ha enviado ya su último telegrama.
Los más jóvenes pensaréis que eso es casi prehistórico, pero lo cierto es que incluso aquí en España hay todavía zonas con problemas de comunicación. Que están casi incomunicadas, vamos.
El caso es que, tras 163 años en funcionamiento en la India, el sistema telegráfico ha quedado desbancado por las nuevas tecnologías.

Pinchad el enlace para acceder a la noticia La India manda su último telegrama de ABC.

Y ya sí. Como os decía, vamos a hablar de ciudades. Primero conozcamos Cabrum, una aldea portuguesa situada en un bonito valle de difícil acceso, y en la que hasta poco más de tres años sólo vivía un anciano de 70 años.
Hace eso, tres años, la aldea quedó completamente despoblada como consecuencia de un largo e inexorable proceso que comenzó en la década de 1960. A los españoles esta historia nos es bastante familiar, ya que con el denominado boom económico del mismo período, muchos pueblos has sufrido una situación similar.
El caso es que en la actualidad se está repoblando la aldea, que cuenta ya con 15 habitantes que no pagan alquiler a cambio de restaurar las viviendas y reactivar los campos.

Pinchad en el enlace para acceder a la noticia Cabrum, la última aldea repoblada de Portugal de ABC.

Las dos historias que os traigo a continuación también tienen que ver con el rescate de ciudades. De ciudades sepultadas y olvidadas a lo largo de siglos de historia.
La primera es Tusculum, una ciudad medieval a las puertas de Roma y que está saliendo a la luz gracias a la Escuela Española de Historia.
En ella vivieron importantes familias, entre ellas familias de papas como Benedicto VIII, Juan XIX y Benedicto IX.

Para conocer la otra ciudad tenemos que volver a Asia. A la selva camboyana, para ser un poco más precisos. Es allí donde, mediante la técnica

del láser aerotransportado, un grupo de arqueólogos ha logrado dar con una célebre ciudad cuya existencia, si bien era conocida, resultaba casi un misterio para los historiadores.

Pincha en el enlace para acceder a la noticia Tusculum, una ciudad olvidada a las afueras de Roma, descubierta por el CSIC de ABC y en el siguiente enlace para acceder a la noticia Hallan una gran ciudad medieval en mitad de la selva camboyana, del mismo diario.

viernes, 25 de enero de 2013

Erasmus en Roma: Viaje a Florencia (I)

"Arrivando ad ogni nuova città, di fronte ad ogni nuovo orizzonte,
il viaggiatore ritrova la luce che non sapeva più d'avere".



La parte más emocionante de mi Erasmus fue, sin duda alguna, aquella en la que me dediqué en cuerpo y alma a viajar de norte a sur por el país vecino.
El primer gran viaje tuvo una duración de dos semanas durante las que tuve oportunidad de visitar Florencia, Génova, Turín, Milán, Trento y Venecia. De este viaje conservo muchos buenos recuerdos, en parte porque supuso una ocasión perfecta para conocer gente y empaparme de tradiciones y cultura locales.

El 12 de octubre de 2012 partí en el tren desde Termini con dirección a Florencia, la más hermosa y elegante ciudad italiana que el viajero podrá conocer en su vida. La pequeña urbe vive aparcada en el tiempo, como si Dios hubiera detenido la carrera de los siglos en una época brillante para la ciudad: el Renacimiento.


Florencia, capital renacentista

En realidad, Florencia es muchísimo más que la capital del Renacimiento, pero éste lo empapa todo, desde la arquitectura a la literatura, pasando por las artes plásticas y el espíritu vivo e interesante de locales y foráneos.

La capital toscana fue fundada por Julio César en 59 a.C. como campamento para los soldados romanos destacados en el centro-norte de la Península itálica. Durante la Edad Media sufrió sitios continuamente que esquilmaron la población hasta llevarla a menos de 1.000 habitantes.
No fue hasta la conquista de Carlomagno, el rey franco que convirtió la ciudad en parte del ducado de Toscana, y que la hizo florecer gracias al creciente comercio imperial.

Debido a la Peste Negra, a la crisis económica y política de la Iglesia católica, cuyas causas principales estuvieron presididas por el papado de Aviñón y el Gran Cisma, la ciudad sufrió una fuerte revalorización de sus valores. Nace el Renacimiento.

El interés por el comercio y la economía lleva a la creación de nuevas rutas comerciales con Europa, a la creación del florín, primera moneda de cambio en la Europa moderna, y al florecimiento artístico y cultural de la ciudad.

Aunque en la época contemporánea fue incluida en la corona austríaca, entre 1865 y 1871 fue designada nada más y nada menos que capital de toda Italia en sustitución de Turín hasta que en fue sustituida, a su vez, por Roma.

Hoy en día es una alegre y vistosa ciudad de corte renacentista que vive de la industria y el turismo, sobre todo de éste último. Se trata de una joya en el corazón mismo de un país de maravillas. Repasemos ahora la larga lista de nombres de grandes personajes que nacieron o vivieron en Florencia, sin los que es imposible comprender el verdadero esplendor de la ciudad a lo largo de la historia.


Florentinos ilustres

Pocas ciudades han parido tantos personajes ilustres como la Florencia renacentista. En pocos kilómetros cuadrados se produjo una impresionante explosión de arte e intelecto que aún hoy sigue maravillando a historiadores, artistas y viajeros ávidos de conocimiento.

Fueron personajes ilustres de la ciudad, para mayor gloria del mundo, entre otros, Nicolás Maquiavelo, autor de discursos y teorías políticas cuya obra más famosa El príncipe sentó las bases de la política moderna.

También nacieron en la ciudad artistas como Miguel Ángel Buonarotti, el gran genio de la pintura y la escultura, cuyas obras pueden contemplarse hoy tanto en los museos de la ciudad -sobre los que hablaré en otra entrada dedicada a la ciudad- como en museos e iglesias de toda Italia, especialmente en el Vaticano.

O como el también artista e inventor Leonardo Da Vinci -que nació, en realidad, en la vecina aldea de Vinci, fruto del encuentro amoroso entre Piero Fruosino di Antonio, noble embajador de la ciudad, y una campesina- a quien hoy debemos intentos tales como la bombarda, la bicicleta, el traje de buceo, y numerosos tratados sobre anatomía, medicina, arte e ingeniería.

En literatura destacaron tres grandes: Dante Alighieri, autor de La divina comedia -a raíz de cuya primera parte, dedicada al Infierno, se aplica el adjetivo "dantesco" a aquellas imágenes  situaciones que causan espanto- y padre de la lengua italiana.

Francesco Petrarca, también renacentista como la mayoría de personajes ilustres de la ciudad, y maestro del autor español Garcilaso de la Vega, a quien mostró el sutil y sublime arte del soneto.

Y cierra la tríada el escritor Giovanni Boccaccio, autor del Decameron, fundador de la escuela internacional, y del que se dice que nació realmente en París, hijo ilegítimo de un rico comerciante de la ciudad italiana que hoy visitamos.

Y aunque no florentino, sí fue toscano -de la vecina ciudad de Pisa, de la que hablaré en la próxima entrada- nada más y nada menos que Galileo Galilei, el gran genio de la física y la astronomía.
Tampoco era florentino el celebérrimo pintor Giotto, que vivió en Florencia durante el período Gótico.
Pero sí lo era otro famoso pintor: Sandro Boticelli, cuyas obras pueden admirarse hoy en la Galleria degli Uffizi.

Y existen otros muchos, como el famoso Savonarola, capaz de enfrentarse al Papa Alejandro VI, más conocido por su apellido Borgia, por corrupción y fue asesinado por orden directa del Vaticano; y la familia Médici, que controló el poder durante décadas y jugó un importantísimo papel en toda Italia como banqueros del Papa, como papas y como ricos gobernantes.

viernes, 9 de noviembre de 2012

Estampas de viajes: Noticia para el Día de Difuntos

Atrás ha quedado el Día de Difuntos y, con él, dos bonitas entradas en las que hacíamos un recorrido por las distintas forma de celebrar este día en algunos países del mundo, y otra en la que aprendimos más sobre un personaje peculiar, de suma importancia para el mundo anglosajón.

Hace un par de días, preparando nuevas entradas y revisando lo publicado en otro blog, me acordé de que escribí esta Noticia para el Día de Difuntos...apareción en noviembre de 2011 en "Nuevas Letras". Aquí os la dejo...

"Hola a todos:
Como sabéis, ya ha pasado la Noche de los Santos y los Difuntos, que viene celebrándose como Halloween en buena parte del mundo.

Estas noches son, como también sabéis, algo más que especiales. Hay quien las califica de mágicas, aunque con un tinte mucho más tétrico, mucho más macabro.

Existen numerosas historias que narran espeluznantes hechos acaecidos entre el 31 de octubre y el 2 de noviembre. Historias que helarían la sangre de cualquiera, incluso de los más valientes.
Son historias que, ciertamente, inquietan, aterran y causan curiosidad a partes iguales. Las hay en todos los países y en todas las épocas. Son historias que enfrentan al ser humano con sus mayores temores, con su pasado, con su futuro… Historias propias de una noche en la que las ánimas de quienes nos dejan, cobran forma y nos traen mensajes de un mundo que nos aguarda irremediablemente. Italia no es una salvedad.

El otro día, mientras leía los periódicos, me topé con asombro con esta historia que he decidido traduciros para que podáis conocer los terroríficos hechos que tuvieron lugar en la ciudad de Roma. No pretendo alarmar a nadie. Mi única intención es reproducir la verdad; y sea de ello lo que quiera, ahí va, como el caballo de copas…

“Roma, 2/11/2011

Mario Scupolli, Corriere della Sera.

¿Y CÓMO ESTÁ LA FAMILIA?

Sí, señores. La noticia de la que se hace eco hoy el Corriere della Sera es, cuanto menos, inusual y escalofriante, no apta para corazones delicados ni nervios sensibles.
Un servidor se ha desplazado hasta Via dei Prefetti, donde vive la familia de Claudio P., un joven estudiante de Psicología en la Sapienza de Roma, para desvelar el dolor desgarrador que sufren todos los miembros de la familia desde que, en vísperas de la festividad de los Santos, recibieron la más insólita de las noticias.

Todo comenzó en diciembre de 2010, cuando Pietro P., hermano menor de Claudio, dejó este mundo para siempre en un brutal accidente cuando viajaba de Nápoles a Catanzaro, donde se reuniría con su novia, estudiante de dicha ciudad. Desde entonces, la vida de la familia no ha sido la misma, y todos parecían haberse sumido en la peor de las angustias, especialmente el joven Claudio, a quien su hermano estaba bastante apegado.
Mas por sí, la noticia no tendría nada de escalofriante de no ser por lo sucedido en la mañana del 1 de noviembre de este año, cuando el joven Claudio decidió rencontrarse con una amiga ausente durante los últimos tres años.

La joven, que no ha querido que sus datos trascendieran a los medios, se citó con Claudio en Piazza Navona sin tener idea alguna de lo ocurrido un año antes en una vieja carretera secundaria al sur de Italia.
Así, según nos cuenta un destrozado Claudio, la joven dio los usuales dos besos y afirmó haber visto la tarde anterior al hermano fallecido. ¿Una broma de mal gusto? Todo indica que no.
Al parecer, la joven estaba bastante bien informada de la vida de Claudio y su familia ya que, según el propio Claudio, había mantenido una larga conversación la noche anterior con el ánima del difunto.
“Aseguró que vio a mi hermano algo extraño, como nervioso por una razón no llegaba a comprender […] Cuando le pregunté cómo vestía, me lo describió con la misma ropa con la que murió”. Entre sollozos, el joven nos explicó que su hermano había preguntado por el estado de la familia, especialmente por el de su “querido hermano, al que hacía días que no veía”. Según nos cuenta, a la joven le pareció una pregunta bastante extraña, por lo que optó por reír. En ese momento, nos dice, el supuesto espíritu del difunto arrancó en lágrimas y se fue corriendo.
Este diario ha tratado de entrevistar a la joven, pero ésta se ha negado tras afirmar que lamenta enormemente haber abierto las heridas de la familia, y asegura encontrarse muy asustada ahora que ha conocido la verdad”.

Esa fue la noticia. En ella había una fotografía de Claudio sosteniendo un retrato de su hermano menor, que no reproduzco aquí por respeto a la familia. Descanse en paz".

viernes, 26 de octubre de 2012

Erasmus en Roma: La scuola

Como ya he dicho en varias ocasiones en este blog, fui a Roma a estudiar en la Scuola Superiore per Mediatore Linguistici Gregorio VII di Roma porque ese fue el destino que me procuró la Universidad de Granada.
He de decir que partí con algo de preocupación, pues el papeleo Erasmus, aunque corto, puede llegar a agobiar a causa de los plazos; pero, finalmente, me encontraba en Roma.

Las clases iban a comenzar en octubre. Yo ya llevaba un mes allí, justo desde cuando la escuela decidió ofertar cursos de idiomas mientras terminaba unas obras de acondicionamiento del edificio adyacente, donde se trasladaba parte de la institución. Finalmente, las clases empezaron en noviembre.

La verdad es que poco puedo decir de los profesionales que trabajaban en la SSML Gregorio VII. La diferencia con la UGR no era excesivamente grande, salvo por el ritmo y el volumen de trabajo, considerablemente menores en Roma.

Esta experiencia, sumada a algunas anteriores en Dublín y Cambridge, me llevó a pensar que quienes pretenden igualar nuestra educación a la europea, no son realmente conscientes del daño que harán a las futuras generaciones. Y no, no es una crítica al Plan Bolonia, sino al pobre estado de la educación en Europa.

La escuela se encuentra caminando por Via Flaminia, y la tranquilidad que allí se respira es una muestra más de la buena harmonía entre los alumnos y los profesores. Una imagen bonita.
Pero ya me advirtieron antes de salir de la UGR, como si en Granada las cosas funcionaran mucho mejor, de que en Italia corría el riesgo de que nada fuera como se esperaba.

Además de unos contenidos pobres, salvo en asignaturas como Sociologia del Turismo o las clases de Interpretazione, Dizione italiana o Lingua portughese, la escuela se enfrenta a la falta de medios técnicos con los que sí cuentan otras instituciones como la FTI de Granada. No hay laboratorios de idiomas con cabinas para la interpretación, y la sala multimedia o de informática no cuenta con suficientes equipos.

Por si esto fuera poco, el desorden reina tanto dentro como fuera, y no es más que el reflejo del desorden nacional. Y sin embargo, los alumnos salen preparados. Saben hacer su trabajo a la perfección gracias al enorme valor humano y profesional del personal docente.
Cierto es que los métodos me resultaron poco ortodoxos, pero mereció la pena someterse a ellos y observar cada día el crecimiento interior. Mereció la pena.

Hoy, si alguien me preguntara si volvería, diría que no, que no puedo con tanta burocracia, plazos y caos; pero recomendaría a otros más valientes el ir allí y probar lo que significa la SSML Gregorio VII di Roma.


Y al hilo de esto, si alguien me preguntara qué asignaturas cursar, lo tengo claro: Italian Arts & Culture, Dizione italiana, Lingua portughese, Sociologia del Turismo, y Letteratura inglese.

lunes, 6 de agosto de 2012

Erasmus en Roma: El alojamiento en la estación Tiburtina.

Una vez vista Roma, toca ponerse a buscar alojamiento para los siguientes cinco meses. La tarea no es sencilla. Pese a que Roma es una de las ciudades más grandes de Europa, la mentalidad tanto de los romanos como de los italianos, no favorece mucho el encontrar un lugar adecuado: faltan residencias estudiantiles y se practica con demasiada frecuencia el perditempo.

Finalmente, como ya dije en una entrada anterior, me alojé muy cerca de la estación Tiburtina. Cosa que, a la larga, terminé agradeciendo. Cierto es que la estación queda bastante lejos del centro, como a 10 o 15 minutos de Termini y a más de 30 de Piazzale Flaminio, al hacer transbordo en la estación central; pero merece la pena si se tiene en cuenta que uno va a vivir, no sólo a visitar lugares.

La Tiburtina ofrece todo lo necesario al alcance de la mano: tiendas de comestibles, ultramarinos, grandes superficies, tiendas de electrodomésticos y magníficas conexiones con el resto de la ciudad.
Definitivamente, si alguien me preguntara dónde puede alojarse, le diría que la zona no es mala para llevar una vida en la capital italiana. No obstante, si uno va a pasar allí poco tiempo, nada como Piazza di Spagna o el Trastevere, ya que permiten un mayor grado de compenetración con la ciudady conocimiento de la misma.

Recuerdo que debajo de casa teníamos tres fruterías, dos ópticas, dos 24 horas, cuatro supermercados cuyos productos estaban a muy buen precio, dos estancos, un cine para adultos, un taller mecánico, un enorme parque y dos lindas plazas; además había bares y locales de comida rápida; aunque no recomiendo a nadie comer en el McDonalds cercano, ya que, además de la triste y nutritivamente pobre comida, el servicio es lo peor que hay en este mundo, como si allí se concentrara todo lo que no es útil en el país. También había farmacias, un locutorio, pescadería, tiendas de ropa y un sinfín de negocios. Todo ello, para el regocijo y la tranquilidad del visitante, en menos de cuatro calles.

En cualquier caso, no es fácil ni agradable encontrar vivienda. A diferencia de lo que puede ocurrir en ciudades españolas como Granada, la mentalidad romana es la de hacer perder el tiempo a los futuribles inquilinos. Recuerdo que yo tenía en mente visitar cuatro apartamentos en distintas zonas, de los que sólo pude visitar uno.

Al poco eficiente modo de hacer italiano, gracias al cual uno puede perder todo un día sin que se remuevan las conciencias, hay que añadir el enorme desinterés por la ley, conducta muy propia de los países mediterráneos.
La inmensa mayoría de los apartamentos y habitaciones puestos en alquiler en Roma se habitan sin contrato legal y, en consecuencia, los precios son elevados y poco acordes con la realidad interior de las viviendas. Esto hace de Roma una de las ciudades más caras de Europa y, por supuesto, la más cara de Italia.

Sólo tuve suerte, siempre lo he afirmado y lo afirmaré, con los coinquilinos: un chico siciliano con quien compartí habitación, un chileno y su novia napolitana, y una chica y su novio, ambos calabreses. Todos ellos se dedicaban en mayor o menor medida al arte, y su amabilidad, lealtad y entrega se correspondían perfectamente a la de la mayoría de ciudadanos italianos...excepción hecha, claro está, de quienes pretendían hacer negocios con los viajeros.

En serio, si alguien pretende vivir en Roma, ha de ser cuidadoso con el precio, la ubicación y el estado de la vivienda. Yo terminé conociendo la Roma "bohemia" pero otros no tuvieron tanta suerte y llegaron a pagar hasta 400 o 500 euros por una habitación compartida. Toda una estafa contra la que no parece hacerse nada.

Pero finalmente lo conseguí. Ya estaba alojado y mis compañeros fueron mi mejor apoyo, el lugar era perfecto para un viajero, y vivir se hizo bastante sencillo. Tiburtina, esa era la zona donde viviría, esa era la zona que vería mis andanzas, esa era la zona desde la que Roma se abriría a mí.

viernes, 20 de julio de 2012

Erasmus en Roma: Roma y el invierno

Siempre he pensado que el invierno y el otoño son las estaciones perfectas para viajar, para ver lugares nuevos, ya que el clima veraniego suele castigar con dureza al caminante ansioso de patear caminos y ciudades; no obstante, quien viaje en cualquiera de estas estaciones a Roma, se encontrará con días demasiado cortos.

La luz desaparece allí mucho más temprano que en España e impide admirar por largo tiempo los impresionantes monumentos que resplandecen con la luz del sol mediterráneo.

Y si algo puedo asegurar es que Roma tiene que ser vista a la luz del día, pues se trata de una ciudad pobremente iluminada, oscura, que, aunque tiene su encanto y magia al caer la más cerrada de las noches, puede desilusionar a los turistas con ganas de ver los impresionantes palacios cuando el sol se va. Vamos, parece que la luz nocturna estuviera más pensada para el amor que para conocer rincones.

Las lluvias son también frecuentes en otoño e invierno, pero no resultarán agradable  los amantes de los días lluviosos, ya que Roma es inmensa y caminar por ella bajo la lluvia puede llegar a ser agotador; toda una prueba de resistencia contra los elementos.
No, definitivamente, Roma no es ciudad para la lluvia.
Por estas razones, creo que la capital italiana puede ser disfrutada más en primavera o verano; pero cuidado, allí el calor es sofocante hasta límites insospechados.
Aún en septiembre cuesta desplazarse de aquí para allá sin necesidad de paradas en parques o fuentes.

No obstante, no todo es malo en invierno: el frío al que está sometido la ciudad durante los meses de noviembre a febrero la hacen adquirir un color diferente.

Los paseos se vueven agradables y el calor propio de los mediterráneos parece calentar el ambiente en contraposición al trato, inmisericorde a veces, del clima.
Además, si uno tiene suerte, puede disfrutar de las más bellas estampas en una Roma nevada donde cualquier rincón se convierte en fuente de belleza.
Los momumentos, las fuentes, los impresionantes palacios adquieren con el blanco de la nieve un aspecto diferente, más divertido y elegante, especialmente para quienes venimos del desierto del mediodía español.

Si se tiene la suerte de estar ahí cuando nieva, hay que olvidarse de visitar lugares muy lejanos como el Vaticano o el Coliseo que, aunque no están mal, pueden hacer perder un tiempo valiosísimo. Hay que acudir directamente a ver la Roma bella, el recorrido que antes diseñábamos.

No hay nada en el mundo que pueda compararse a las estampas de una Roma sepultada bajo la nieve y el hielo.

lunes, 9 de julio de 2012

Erasmus en Roma: Roma bella (IV)

Finaliza el recorrido de la Roma bella con una visita a uno de los monumentos más impresionantes de la capital italiana: el monumento al rey Vittorio Emanuele II que se levanta imponente en Piazza Venezia, muy cerca del Coliseo, el Circo Massimo, la iglesia de Santa Maria di Loreto y los museos Capitolinos y del Risorgimento.

Desde su construcción ha sido criticado y tachado de hortera por los propios romanos, pero lo cierto es que da un aire real a la capital que pocos monumentos han sabido darle.

El edificio es visitable todos los días del año, así como los museos cercanos y las iglesias de sus inmediaciones, y una de las atracciones turísticas más bonitas y demandadas de la ciudad es subir a lo más alto del monumento desde donde se tienen unas vistas preciosas de la ciudad.

Ya de vuelta a la estación de Termini se pueden visitar otros lugares como el Palazzo dell'Opera, cercano a la estación, y en cuyo exterior hay una plaza bien concurrida cada día del año.

Pero, si nos da pena dejar la ciudad para volver a la estación, el caminante siempre puede pasear por el entresijo de sus calles y descubrir rincones que parecen sacados de cuentos de hadas. Aquí y allá se levanta edificios que están a medio camino entre el medievo, el renacimiento y la modernidad. Nada tiene desperdicio en una ciudad que es, no solo ciudad, sino mundo en sí misma.

Virgilio afirmó en sus textos que Rómulo supo elegir la ubicación de Roma y que la ciudad llegaría a ser señora de la tierra y de las estrellas. Al pasear por sus calles y deleitarse en sus fuentes, iglesias y museos, el viajero empieza a entender a qué se refería el poeta latino.

Y hasta aquí, siento decirlo, los tres recorridos por Roma. Mi estancia siguió durante otros cinco meses y tengo la intención de narrar aquí lo más importante. Pero eso es otra historia...


domingo, 1 de julio de 2012

Erasmus en Roma: Roma bella (III)

En la entrada anterior quedábamos en Piazza Farnese, justo enfrente del magnífico palacio que hoy hace las veces de embajada francesa y al borde del río Tíber.

Antes de dirigirnos al célebre barrio del Trastevere, es una buena idea acercarnos a la gran Isla tiberina, donde se encuentran la iglesia de San Bartolomeo all'Isola y el Ospedale Fatebenefratelli; y a través del Ponte Cestio, entramos en el barrio más lindo y pintoresco de la Roma bella.

Hablar del Tastevere es hablar de la Roma medieval y moderna perfectamente conjugadas, hermanadas a lo largo de las estrechas callejuelas adoquinadas adornadas de flores y ondeantes banderas italianas.
Se trata, efectivamente, de un barrio medieval que, tras la II Guerra Mundial se convirtió en centro y símbolo del turismo de la ciudad.

Junto a las casas viejas y las iglesias de porte oscuro, en contraste con las del otro lado del río, se abren restaurantes y pubs donde disfrutar de los mejores encuentros con italianos y extranjeros.
Y después de pasear por sus calles y oír el peculiar acento romanaccio, después de visitar lugares como la iglesia de Santa Maria in Trastevere, Villa Farnesia y los palacios junto a la antigua muralla aureliana, el visitante puede subir hasta la famosa colina de San Pietro in Montorio, donde se dice que fue martirizado el santo, y ver la sede de la Real Academia de España y la iglesia de San Pietro in Montorio.

Pero el barrio no termina ahí, sino que se extiende a lo largo del río hasta los límites mismos de la Ciudad del Vaticano, y en su recorrido, el visitante no puede dejar pasar la oportunidad de ver el jardín botánico y los museos cercanos. Y es que el Trastevere representa como pocos lugares el genio de una ciudad única en el mundo.


Al salir del Trastevere por la Ciudad del Vaticano podemos retomar la senda hasta Villa Borghese, a la que ya hice mención en la primera entrada.

Situada sobre Piazza del Popolo, este gigantesco parque en el que uno puede perderse con facilidad, encierra museos, fuentes, obras de arte, un teatro infantil, una especie de pistas para caballos y un mágico encanto del que enamorarse para siempre.
Junto a la Galleria Nazionale d'Arte Moderno y la célebre Galleria Borghese se encuentran museos como el de Canova y la Casa del Cinema.
También se encuentran allí el zoológico de Roma y, como ya comenté, un teatro de buratini (marionetas) para niños.

Este lugar se compone, en realidad de diversos parques interrumpidos por carreteras por las que llegan a circular los autobuses hasta Piazzale Flaminio.
Para ir de parque a parque, además de a pie, el viajero puede alquilar patines o bicicletas para toda la familia, y recorrer las asfaltadas sendas bordeadas por bustos de grandes personajes italianos de todos los tiempos.

Mención especial merecen, a mi humilde parecer, el hidroconómetro, el Templo de Esculapio -en cuyo lago puede navegarse gracias a un sistema de alquiler de barcazas junto al propio templo- y las maravillosas vistas de Piazza del Popolo con el Vaticano al fondo.

Y como suele suceder en Roma, las entradas podrían sucederse una detrás de otra, y puedo decir orgulloso y contento que las del recorrido por la Roma bella no concluyen aquí, pues aún falta por ver Piazza Venezia, el Cementerio monumental, y algunas de las mejores vistas de la capital italiana.

Todo un lujo de paseo que, cómo no, continuará...

viernes, 15 de junio de 2012

Erasmus en Roma: Roma Bella (II)

Atrás dejamos Piazza del Popolo y sus magníficas iglesias sobre las que me gustaría volver en una serie dedicada a la "Roma oculta".
Nos dirigimos ahora a la que, para mí, es la plaza más bella de todas: Piazza Navona, el antiquísimo estadio de Domiciano, muy cerca del Panteón y del río Tíber.

Sin menospreciar cualquier otro lugar de Roma, no hay en toda la ciudad otro como esta plaza. En ella se levantan Sant'Agnese in Agone y la iglesia de Nostra Signora del Sacro Cuore, antes llamada San Giacomo degli Spagnoli. Obras de la arquitectura tan dignas de ver como las tres fuentes que adornan esta joya de la corona italiana -la Fuente de los Cuatro Ríos, la Fontana de Neptuno y la Fontana del Moro-; así como los cuatro palacios que le confieren un aspecto regio y señorial a la plaza y que son el Palacio de Cupis, el Palacio Torres Massimo Lancelloti, el Palacio Braschi -hoy en día convertido en el Museo di Roma- y el Palacio Pamphili, actual embajada de Brasil.

Los domingos por la mañana suele haber banda de música en la plaza y, día y noche, de lunes a lunes, espectáculos callejeros y retratistas, pintores y caricaturistas.

Lo cierto es que, vista esta plaza, odría pensar el visitante que poco le queda por ver, pero no es cierto. Si sale de la plaza por el lado norte se encontrará con el Tíber justo enfrente del Tribunale di Cassazione y a pocos pasos del Ponte di Sant'Angelo y su célebre castillo, desde el que podrá admirar la ciudad jalonada de cúpulas, y a cuyos lados se extienden verdes y sombreado jardines donde el viajero encontrará un merecido reposo.

Si, por el contrario, decide salir de Piazza Navona por la calle de la iglesia de Nostra Signora del Sacro Cuore, en la misma acera donde se encuentra el Instituto Cervantes, llegará rápidamente a la Piazza della Rotonda, presidida por el Panteón.

Pero nosotros vamos a salir por el Palacio Braschi, a cruzar Corso Vittorio Emanuele II y a tomar Via Baullari hasta llegar a Campo dei Fiori, el famoso mercado en el que elviajero encontrará desde buena comida hasta recuerdos, pasando por todo tipo de utensilios y cachivaches.

Este mercado, en cuyo centro se erige una estatua del científico, artista y religioso napolitano Giordano Bruno, se establecía en Piazza Navona. Un lugar digno de ver, sin duda. Y más adelante, en dirección opuesta a la entrada al mercado, accedemos a Piazza Farnese donde podemos admirar el bello palacio del mismo nombre -hoy convertido en la embajada francesa- y las exquisitas fuentes que decoran la plaza, amén de otros edificios de igual belleza que conforman el espacio.

Y ya estamos cerca del Tíber, que atravesaremos en otro momento para acercarnos al bello barrio del Trastevere. Pero eso es otra historia...

sábado, 9 de junio de 2012

Erasmus en Roma: Roma Bella (I)

El recorrido por la Roma bella, si es que acaso hubiere una Roma que no sea bella, encandilará al viajero y, cómo no, al turista ávido de los monumentos que con tanta frecuencia nos vemos bombardeados en los medios. Y cierto es que merece la pena. No hay otro igual.

Comenzamos nuevamente desde Termini, centro neurálgico del transporte romano, y descendemos por Via Nazionale a través de la Piazza della Repubblica hasta la cuesta de Via 24 Maggio, en cuya parte más alta se encuentra el palacio del Quirinale, residencia oficial del Jefe de Estado italiano -hoy, Giorgio Napolitano-.

La intención de subir hasta el Quirinale es poder obtener una bella vista de las cúpulas de la ciudad y de la majestuosa residencia; pero lo ideal es, en mi opinión, subir cuando ha caído la noche y el palacio se ilumina.

Continuamos entonces el descenso por Via Nazionale y a mano derecha, dejando atrás los Mercados de Trajano, enfilamos la Via della Pilotta que nos conducirá directamente hasta uno de los monumentos más célebres de toda Italia: la Fontana di Trevi.

El ensordecedor ruido que provoca el agua al caer es la carta de bienvenida a una ciudad llena de maravillas. En el centro, Neptuno, señor de los mares. A los lados, dos tritones tratan de contener dos poderosos caballos, hijos todos del dios marino. Y enmarcadas en dos hornacinas, Salubridad y Abundancia.

La fuente es en realidad la fachada trasera de un palacio que, a día de hoy, pertenece al Estado. Allí llegan las aguas más puras de la ciudad, y no es difícil ver a turistas, gladiadores e inmigrantes asiáticos; por eso, lo mejor es acudir bien temprano, antes de las 9:00 de la mañana, cuando uno está a solas con el clamor de la fontana y de los maravillosos helados que preparan en la heladería que se encuentra a mano derecha, justo a la entrada de la pequeña plazoleta.

Tendremos que continuar por mucho que nos cueste. Lugar tendremos devolver sobre nuestros pasos. El viajero tiene que dirigirse ahora a la célebre Piazza di Spagna, archiconocida por su escalinata a la iglesia de Trinità dei Monti y por la célebre barcaza de Pedro Bernini, padre del famoso escultor.

Si el viajero visita la ciudad en invierno, puede deleitarse con unas castañas asadas por unos 5 euros en la plaza y disfrutar del magnífico atardecer de la ciudad que, sin embargo, no se muestra tan bella de noche, cuando se muestra oscura, mal iluminada.

Desde Piazza di Spagna, donde también se encuentra la Embajada española ante la Santa Sede, podemos tomar dos direcciones: hacia arriba, dirección Villa Borghese o hacia Piazza del Popolo. Dado que contamos con poco tiempo, nos dirigmos hacia este último punto. Ya veremos el gigantesco parque en otra ocasión y disfrutaremos de sus museos.

Llegamos pues a Piazza del Popolo, donde un impresionante obelisco egipcio nos da la bienvenida a uno de los rincones más interesantes y enigmáticos de la ciudad.
En esta plaza, además de artistas callejeros, podemos encontrar el museo a Leonardo da Vinci y su tradicional exposición "Il genio di da Vinci"; así como tres magníficas iglesias -dos de ellas flanqueando la Via del Corso, una de las grandes arterias de la ciudad-, entre las que se encuentra la Chiesa di Santa Maria del Popolo, uno de los lugares que el vivitante no puede dejar de ver, aunque le cueste abandonar otras ideas.

Si uno sigue andando hasta atravesar la plaza, justo al lado de la misteriosa iglesia de Santa Maria del Popolo, encuentra una de las puertas más importantes y sobre las que más hojas podrían escribirse: la Porta del Popolo, que ordenó decorar definitivamente el Papa Alejandro VII para conmemorar la visita y conversión al catolicismo de la reina Cristina de Suecia en 1655.
A Piazza del Popolo puede accederse en autobús o a través de la línea A del metro, que tiene en Piazzale Flaminio una de sus paradas.
Justo encima de esta importante plaza se encuentra Villa Borghese, un gigantesto parque donde el viajero encontrará reposo, museos como la Galleria Nazionale d'Arte Moderno, la Galleria Borghese, siempre muy concurrida, o el Museo Canonica; así como teatros y plazas donde descansar un poco con el rumor del agua. Pero ya volveremos sobre este parque y su vecino, Villa Alda.

En fin, hasta aquí la primera parte del recorrido. El resto es otra historia...

viernes, 25 de mayo de 2012

Erasmus en Roma: Roma Cristiana (III)

Atrás quedan decenas de iglesias repartidas por el centro de la capital italiana, pero que no nos apene. Lo que vamos a ver a continuación es el mayor conjunto de maravillas levantadas en nombre de Dios por la ciudad de Roma.

Desde Piazza Navona, donde habíamos visitado la iglesia de Sant'Agnese in Agone comenzamos a andar en dirección al río Tíber. Encontramos de frente la Corte di Cassazione, majestuoso edificio destinado a la justicia a nivel nacional; y el paseo a lo largo del río continua hacia mano izquierda, en dirección a la mole coronada por una figura alada y a la cúpula que quiere distinguirse de fondo. Son el Castello di Sant'Angelo y la Basilica di San Pietro.

Os puedo asegurar algo: pocas sensaciones hay en el mundo tan hermosas como cruzar el Ponte di Sant'Angelo, a cuyos lados se encuentran diez bellísimos ángeles sosteniendo entre sus manos algunas reliquias de la muerte de Jesucristo. Al fondo, el castillo se alza imponente, parece una sólida roca, tan sólida como la fe, defendida hasta el final de los tiempos por el mismísimo arcángel San Miguel.

Cada paso se convierte en un paseo en sí. Un paseo por los momentos que desde pequeños recordamos haber oído: Tronus meus in columna (mi trono en una columna), In flagella paratus sum (estoy preparado para el flagelo), Respice faciem Christi tui (mira el rostro de [tu] Cristo), Vulnerasti cor meum (me atravesaste el corazón)...
Y al llegar al castillo, las lágrimas son ya inevitables. Una emoción superior ya se ha adueñado del viajero cuando visita el museo del castillo, desde cuyos niveles superiores se tiene una magnífica visión de las cúpulas que dominan la ciudad.


Y qué queda para cuando se comienza el paseo a lo largo de Via della Conciliazione. Pues todo aún. Uno se va acercando a la Plaza de San Pedro a través de una larga vía de obeliscos y embajadas hasta que el espacio se abre de repente al entrar a la plaza y verse rodeado de la impresionante columnata que abraza a los fieles recién llegados y los invita al recogimiento en la basílica.

En el interior de la misma se hallan esculturas tan célebres como la Piedad de Miguel Ángel o cuadros y obras de orfebrería de incalculable valor. Definitivamente, quien se adentra en el Vaticano no encontrará ya suficiente cualquier otra iglesia, basílica o catedral del mundo; de modo que casi le aconsejo al viajero que sea la última basílica que visite antes de morir, con el fin de admirar la belleza del resto.

También sus museos son impresionantes. Llaman la atención la sala de los animales, destinada a albergar esculturas de animales de todos los rincones del planeta; o los grandes mapas de Italia sobre los muros de los pasillos que llevan hasta la Capilla Sixtina.

Y de vuelta a la basílica, el viajero debe dejarse llevar por los cánticos y oraciones que se alzan aquí y allá, entre gigantescas estatuas de papas y mosaicos que parecen pinturas.
Y al seguir con la mirada la línea con el altar de columnas flamígeras, el visitante ve la cúpula y recuerda las palabras de Cristo a San Pedro: Tu es Petrus et supra hanc petram aedificabo ecclesiam meam...

Se trata del colofón a esta maravillosa visita por la Roma cristiana. En sucesivas entradas me gustaría dedicarme a observar con detenimiento las distintas paradas; pero eso...bueno...eso es otra historia...